Resumen: Tras la captura de alias 'Ñoño', señalado de extorsionar durante más de 13 años, y de alias 'Keko', presunto responsable de sicariato y extorsión, el presidente Abelardo De La Espriella confrontó directamente a este último para sentenciar que bajo su gobierno "el miedo cambió de bando". Durante la diligencia, el mandatario increpó al detenido por la arrogancia con la que intimidaba a la ciudadanía a través de llamadas telefónicas alardeando de no temer a las autoridades, ante lo cual el criminal reconoció el temor de sus víctimas, intentó justificar sus amenazas y terminó sometiéndose por completo al manifestar su disposición de colaborar con la justicia, un episodio que el Ejecutivo presentó como muestra del rigor institucional y del desmonte de la impunidad en el país.
En una escena de confrontación directa que marca un precedente en la reciente política de seguridad del país, el presidente de la República, Abelardo De La Espriella, lideró una intervención presencial tras la captura de altos perfiles del crimen organizado. En el marco de un robusto megaoperativo orientado a desarticular redes delincuenciales, las autoridades lograron la detención de peligrosos cabecillas, entre los que destacan alias ‘Ñoño’ y alias ‘Keko’, materializando lo que el propio mandatario ha definido bajo la premisa de que «el miedo cambió de bando».
El objetivo central de esta ofensiva institucional es enviar una advertencia definitiva a las estructuras criminales y reafirmar la capacidad de control del Estado en los territorios. Durante este golpe a la delincuencia, se logró aprehender a alias ‘Ñoño’, un individuo señalado por las autoridades judiciales de dedicarse a la extorsión sistemática de comerciantes durante más de 13 años de ininterrumpida actividad criminal. Su prolongada trayectoria de terror e ilegalidad llegó a su fin bajo las estrictas directrices operativas de la actual administración.
No obstante, el momento de mayor impacto simbólico y mediático se registró durante el cara a cara entre el primer mandatario y alias ‘Keko’. Este individuo, presuntamente vinculado a graves delitos como sicariato, hurtos y cobro de extorsiones, había ganado notoriedad en el mundo del hampa por jactarse, mediante llamadas telefónicas, de no temerle a las autoridades, utilizando un lenguaje desafiante en el que aseguraba que «no comía de tigre». En un giro determinante para la narrativa estatal, el presidente De La Espriella lo abordó personalmente, mientras el capturado se encontraba esposado y custodiado por comandos de operaciones especiales de la Policía Nacional.
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Despojando al presunto criminal de su fachada de invulnerabilidad, el mandatario le increpó directamente por sus amenazas previas hechas a la distancia. «¿Cómo era que decías que no comías de tigre y que no comías de nada?», cuestionó De La Espriella en tono firme, evidenciando el radical contraste entre la arrogancia que el detenido mostraba cuando se sentía impune —lo que el presidente calificó de ser «guapito por teléfono»— y su actual estado de sometimiento y nerviosismo. El jefe de Estado no dudó en señalar el evidente pánico en el rostro del capturado, recordándole con crudeza que esa misma angustia era la que él infundía de manera sistemática en la población civil al sentenciar: «La misma cara de miedo de tus víctimas».
Ante la contundente presencia del aparato de justicia y el peso de las pruebas en su contra, la actitud de alias ‘Keko’ experimentó un quiebre psicológico absoluto. Lejos de sostener la narrativa hostil con la que pretendía mantener su estatus de poder criminal, el presunto sicario intentó minimizar sus actos de intimidación excusándose de manera precaria con que sus amenazas telefónicas las había hecho simplemente «por joder». Esta rápida capitulación fue interpretada como una muestra innegable de la fragilidad del ego criminal cuando es confrontado por la autoridad legítima.
El desmoronamiento de alias ‘Keko’ se hizo aún más latente cuando el mandatario, interrogándolo de manera irónica sobre si estaba dispuesto a estar «firme por la patria», logró que el capturado claudicara por completo ante las autoridades. Totalmente sometido, el criminal respondió de manera obediente: «Dispuesto a colaborar, señor presidente». Esta rendición en tiempo real fue destacada por De La Espriella como la validación de su implacable enfoque coercitivo, manifestando ante sus tropas de élite: «Miren, así es que se doma a un bandido».
Este megaoperativo, que derivó en la caída de estos presuntos homicidas y extorsionistas, obedece a una estrategia integral de recuperación del orden cívico impulsada sin descanso desde el Ejecutivo. La operación ha requerido el despliegue coordinado de fuerzas de inteligencia para acorralar a quienes se escudaban en la violencia armada, demostrando que ninguna estructura está por encima de la fuerza pública.
Finalmente, el presidente De La Espriella concluyó el inédito procedimiento con una declaración que encapsula toda la doctrina institucional de su mandato: «Bienvenido a la patria milagro». Más allá de representar un éxito táctico con estas capturas individuales, el episodio simboliza una inquebrantable política de Estado fundamentada en el rigor, donde la intimidación delincuencial es neutralizada de raíz y se le demuestra a los actores armados que la era de la permisividad, los abusos y las falsas valentías por teléfono, se ha terminado de manera definitiva.
¡»Así es que se doma un bandido»! De la Espriella capturó y confrontó a un pillo que lo amenazó por teléfono
En Barranquilla, 587 hombres de la Policía y el Ejército participaron en la Operación Blindaje 360: “Sin tregua al delito”, dirigida contra las estructuras narcoterroristas, sus fuentes de financiación y los homicidios, las extorsiones, los hurtos y las disputas criminales por el control territorial.
En la operación cayeron cabecillas del Clan del Golfo, Los Costeños, Los Pepes, Los del Freseo y Los Porteños. Vamos a acabar con los grupos narcoterroristas y criminales en Barranquilla, con toda la fuerza y contundencia del Estado.
Con corte a las 4:00 a. m., el boletín reporta 34 allanamientos y 56 capturados: 28 en flagrancia y 28 por orden judicial. Por delitos: concierto para delinquir (16), hurto (13), tráfico de estupefacientes (9), porte ilegal de armas (8), homicidio (3) y otros (7).
En la era del Tigre, el miedo cambió de bando. Ya no serán los ciudadanos de bien, los ciudadanos decentes y trabajadores, quienes sientan intranquilidad: serán los delincuentes quienes padezcan el terror y el pánico por el accionar del Estado.
¡Firme por la Patria!
¡Bienvenidos a la Patria Milagro!
¡Que viva Cristo Rey!
(A.D.L.E) 🇨🇴🐅
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) October 16, 2026
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