Lula da Silva ha decidido adelantarse a los efectos de la quimioterapia y ha dejado que su mujer, Marisa Letícia, le afeite el pelo y la característica barba que lucía desde su época de líder sindical en la década de los 70.

Los médicos de Lula, de 66 años, le diagnosticaron un cáncer de laringe a finales de octubre.
El fundador del Partido de los Trabajadores (PT) se somete desde entonces a tratamiento en el Hospital Sírio-Libanés, en São Paulo, uno de los mejor equipados de América Latina.
Por ese mismo centro médico pasaron antes su sucesora en la Presidencia, Dilma Rousseff, el exvicepresidente José Alencar —fallecido en marzo— e incluso el jefe de Estado de Paraguay, Fernando Lugo.
Con información de panorama.com.ve
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