El jubileo de Gardeazábal.
En Buga, la llamada Ciudad Señora, la Universidad del Valle le entregó el sábado el doctorado honoris causa en literatura al escritor y periodista tulueño Gustavo Álvarez Gardeazábal. El autor de Cóndores no entierran todos los días, novela que a sus 40 años sigue en el escalafón de los diez libros más leídos y buscados en el país, según estadísticas conocidas en la Feria del Libro, demostró en este acto académico, efectuado en el hotel Guadalajara, que tiene un enorme poder de convocatoria.
El discurso del novelista.
En su intervención, Gardezábal (como le gusta que lo llamen, por el segundo apellido) les contó a sus invitados de distintas regiones del país cómo su abuelo Marcial Gardeazábal, el viejo librero de Tuluá, le envió a Hamburgo una carta a Salvador Rozenthal, su proveedor de papel, ofreciéndole que se saliera de la convulsionada Alemania para huir de la persecución de Hitler contra los judíos y que viniese a vivir a Tuluá, con su familia. “En mis genes se marcó un precedente de generosidad y de protección contra los perseguidos que no ha dejado de acompañarme a lo largo de mi vida”, dijo el ex gobernador vallecaucano.
Otra remembranza.
También evocó a su otro abuelo (el paterno): “Cuando mi otro abuelo, don Pablo Álvarez Maya, bajaba borracho, montado en una mula rucia, por los canalones de la cuenca de El Porce, allá en la lejana Antioquia y le gritaba al diablo, respaldado por los pulmones de sus casi dos metros de contextura, que allí iba él, que le abriera campo o le saliera para enfrentarse; se abonaron a mis genes el atrevimiento y la envergadura para llamar las cosas por su nombre y no temblar ante ningún poderoso”.
Un dardo para Cali.
En el discurso, Gardeazábal explicó porqué el acto no se cumplió en la capital de su departamento: “Hoy estoy aquí, en Buga, la ciudad madre de la vallecaucanidad, porque mal podría un provinciano de tiempo completo perderse en las entrañas del monstruo citadino de Cali para vestirse de doctor”.
Vimos entre los numerosos asistentes a los presidentes de la Corte Suprema de Justicia, Camilo Tarquino; y de la sala laboral, Francisco Ricaurte; la contralora Sandra Morelli; el auditor Iván Darío Gómez Lee; el jurista Clímaco Giraldo, el escritor Fernando Cruz Kronfly; el poeta Harold Alvarado Tenorio; el director del Inpec, general Gustavo Ricaurte; el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina; el periodista Mario Fernando Prado; los gobernadores de Caldas y del Quindío y Antonio José Uribe, gerente regional de Caracol en el Valle.
Ternados para la Alcaldía de Bogotá.
El Estatuto del servidor público, consagrado en el decreto ley 3135, de 1968, y su decreto reglamentario número 1848, incluido en la reforma administrativa del ex presidente Carlos Lleras, por edad. Según El Loco Zuluaga, el ex magistrado Manuel Moreno, ternado para la Alcaldía de Bogotá, incurriría en esta causal.
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