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Opinión

¿Y dónde quedó la bici?

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Pablo Andr%C3%A9s Loaiza

Vamos a ajustar dos semanas de haberse celebrado en Medellín el 4° Foro Mundial de la Bicicleta (FMB4) y el discurso grandilocuente que poco antes y durante esos días se vio en torno al uso de la bicicleta para la movilidad en los medios de comunicación, dirigentes y hasta candidatos parece haberse evaporado. ¿Quiénes siguen hablando del tema? Los mismos activistas y colectivos que con abnegación siempre lo han hecho.

Pablo Andrés Loaiza

El Alcalde de Medellín se limitó a hacer uno de sus acostumbrados e inverosímiles anuncios: la creación de la “Gerencia de la Bicicleta” en virtud de las facultades concedidas por el Concejo Municipal mediante el tristemente célebre Acuerdo 300; apoteosis del impudor de nuestros corporados, a propósito.

Señor alcalde: Los usuarios de la bici no necesitamos más burócratas para pagar favores políticos. Acompañe, en su lugar, al Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA) en su solitaria labor de promover el uso de la bici y propiciar la infraestructura necesaria para tal efecto.

Los nuevos corredores que hoy se están construyendo el barrio Laureles para conectar el primer y el segundo parque, y el de la Avenida San Juan para conectar a la 70 con la 65, o los ciclocarriles inclusivos construidos por las carreras 51 y 52 del Barrio Los Colores o hasta el mismo Sistema EnCicla ha sido iniciativas del AMVA sin que la alcaldía haya puesto un solo peso. ¿Qué han hecho entre tanto? Lo que mejor saben hacer: anuncios vacuos.

Incluso, la desarticulación y la falta de cooperación de las entidades municipales respecto a las iniciativas del AMVA es latente: La Secretaría de Movilidad no ha establecido una sincronización prioritaria para peatones y ciclistas en los cruces semaforizados. Solo por citar un ejemplo, el tiempo de espera para quienes van en bicicleta en el cruce de la carrera 65 con la Av. Colombia tarda hasta 5 o 6 minutos y el tiempo que disponen para cruzar no es mayor a 5 segundos. La historia se repite para los peatones. No es exageración, lo juro.

Dicha secretaría tampoco ejerce control alguno contra las frecuentísimas invasiones que motocicletas –principalmente- hacen a la ciclovía.

Ni hablar de señalizaciones o el fomento entre los conductores de autobuses, taxis y autos particulares el respeto debido a los ciclistas y transeúntes.

También son muy comunes las invasiones al ciclocarril por parte de vendedores ambulantes, carretilleros y pregoneros. La Subsecretaría de Espacio Público brilla por su ausencia.

También es habitual la presencia de habitantes de calle e incluso expendedores y consumidores de droga en los corredores para bicicletas (en especial en el tramo bajo el viaducto del metro entre el velódromo y la Estación Suramericana) y tampoco la Secretaría de Seguridad y la Policía Metropolitana han implementado estrategia alguna para salvaguardar la integridad de los ciclistas. Podría llevarme páginas enteras presentar problemas que las entidades no atienden.

No obstante, hago un llamado para que la bici, en adelante, sea la protagonista para los dirigentes y para la opinión pública en materia de movilidad, y no solo cuando se hacen eventos de gran magnitud que a la postre, solo les parecen relevantes porque resultan rentables para el sector turístico y hotelero de la ciudad. @PabloAndresLB

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