Hollywood amaneció hoy con guayabo tras bailar, beber y disfrutar en las fiestas tras la 87 edición de los Óscar, una tradición que atrae a decenas de curiosos en los alrededores pero a la que solo unos pocos elegidos están invitados.

La cantante estadounidense Lady Gaga posa a la llegada a la fiesta de Vanity Fair tras la 87 edición de los premios de la Academia de Hollywood, California, Estados Unidos. EFE
El evento más prestigioso, el de Vanity Fair, celebrado este año en el Wallis Annenberg Center for the Performing Arts, de Beverly Hills, reunió a artistas como Lady Gaga, Jennifer López, Jennifer Aniston, Sofía Vergara, Benedict Cumberbatch, Julianne Moore, Naomi Watts, Emma Stone, Eddie Redmayne, Jared Leto o Lupita Nyong’o.
Pero las estrellas que robaron los flashes de los fotógrafos fueron Beyoncé Knowles y su esposo, Jay-Z, a pesar de que intentaron no llamar demasiado la atención refugiándose en un reservado mientras bebían champán, según la publicación Us Weekly.
La gran alternativa fue la tradicional fiesta de Elton John en el parque de West Hollywood, que recaudó cerca de seis millones de dólares para su Fundación contra el sida. Al evento acudieron cerca de 1.000 invitados.
“Lo que logramos hacer en una sola tarde continúa asombrándome”, explicó el propio Elton John. “Juntos estamos consiguiendo un progreso real, ayudando a una persona, a una comunidad cada vez. Y no es ingenuo pensar que juntos podemos acabar con el sida“, apuntó.
No obstante, para muchos de los invitados la primera parada nada más abandonar el Teatro Dolby fue la cena oficinal de la Academia de Hollywood, el llamado Governors Ball, que reunió a 1.500 invitados y contó con la música en directo del brasileño Sergio Mendes y will.i.am, del grupo The Black Eyed Peas.
Las actrices, asimismo, grabaron en servilletas la marca de sus labios para inmortalizar el momento y pasar a formar parte de la colección de la Academia, una afición que comenzó el maquillador Clay Campbell (“From Here to Eternity”, 1953), quien logró que artistas como Mae West, Joan Crawford y Rita Hayworth le dedicaran la huella de sus besos.
En la mayoría de las fiestas los focos se apagaron en torno a las 2.00 de la mañana y los asistentes desafiaron a la lluvia imperante en Los Ángeles haciendo cola mientras aparecían sus respectivas limusinas. Los Ángeles (EE.UU.), 23 feb (EFE)
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