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Opinión

¿Y ahora, quién vestirá al Presidente?

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santiago gomez

santiago gomez

La situación textil en nuestro país es algo que preocupa a miles de Colombianos, desde el operario que tiene su empleo en las empresas que se dedican a la producción industrial de telas, hilatura o la tejeduría o también acabado de productos textiles hasta el empresario más robusto del sector, pues ellos viven directamente las cifras vertidas en los informes que recientemente ha publicado el DANE, que indicó por ejemplo, que la confección de prendas de vestir tuvo un decrecimiento del 13%, y por su parte, las actividades anteriormente mencionadas, obtuvieron una disminución del 19.9%, y como consecuencia de lo previo, la reconquista del desempleo, pues según representantes del sector textil, se han desvanecido alrededor de 80.000 empleos en el mismo.

Lo anterior es más relevante de lo que creemos, así también, este tema se relaciona aunque no lo creamos con la agricultura, pues las telas propiamente dichas, no son materia prima, en primer lugar debemos de tener algodón, el cual se obtiene por medio de arbustos, y como es normal, hay que cultivarlos.

Hago referencia a lo anterior, porque todo tiene sus fundaciones y raíces, preguntémonos, ¿cómo se encuentra la agricultura en nuestro país? La respuesta es mal, para poner un ejemplo, el Gobierno redujo sustancialmente el presupuesto nacional del sector agrícola, pasó de tener una inversión en el año 2015 de 3,3 billones a 1,4 billones en el año 2016, lo cual significa que hubo una reducción en un poco más del 50%, y para la anualidad presente, sólo 1,6 billones.

Por consiguiente se reducen las posibilidades de que Colombia amplíe su expansión en los cultivos de algodón, ya que en el año 2015 las hectáreas de cultivo de algodón ascendían a 30.000 cuando en el año de 1970, teníamos aproximadamente 280.000, y de hecho, nuestro país podría consolidarse como uno de los países más fuertes en la exportación de la fibra de algodón, porque en efecto, la calidad de la fibra que producimos es de las mejores que hay en Latinoamérica, por ejemplo, países como Chile, Bolivia y Ecuador estiman y aprecian la fibra de algodón que se produce en los campos de nuestra patria. Entonces como es lógico, no cultivamos algodón, no producimos telas.

De acuerdo con ésto, ¿Qué decir entonces de la confianza inversionista? tanto a nivel nacional como internacional, tanto empresas que quisieran llegar a consolidarse en Colombia, como el derecho a la iniciativa privada consagrado y amparado en nuestra constitución se ven vulnerados por la carencia de garantías hacia los inversionistas y los emprendedores. Nuestro Estado sigue marchando en falso por la senda de la irresponsabilidad, y esta marcha sigue afectando gravemente a los más menesterosos ciudadanos.

Ahora es tiempo de razonar y actuar con seriedad.

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