Se trató de Mark Rober, ingeniero de la Nasa y Apple conocido por realizar experimentos y mostrarlos a través de las redes sociales.
Mark siempre estuvo intrigado por saber en realidad si los tiburones podían oler a kilómetros la sangre humana, tal como nos lo ha mostrado Hollywood, por ello decidió tomar cartas en el asunto y viajó a las Bahamas para corroborar por sí mismo este mito.
Con ayuda de un equipo especializado y un artefacto creado por él para tal fin, hizo diferentes pruebas con los más de 40 tiburones que se encontró en la zona. Primero hizo un test con 4 fluidos diferentes en 4 zonas cercanas para ver cuál era más atractivo para los depredadores. Entre orina, agua de mar, aceite de pescado y sangre de vaca, los tiburones eligieron la sangre de vaca, pero cabe anotar que se demoraron más de dos horas en aparecer en el lugar donde la habían puesto.
Luego de esta primera parte del experimento, Mark quiso ir más allá y con ayuda de unos enfermeros, extrajo su propia sangre y la de uno de los tripulantes del bote donde estaba para ponerla en el agua y ver qué podía pasar. Al final resultó que ningún tiburón se acercó a las tablas de surf que tenían la sangre y aunque el mismo Robert afirmó que este test no era fiable, sí dejó por sentado que la fama que tienen estos animales es solo eso, fama.
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