
Fotografía de los integrantes de una familia de refugiados sirios que acampan frente a la sede del Gobierno uruguayo, en Montevideo (Uruguay). EFE
Las dos familias de refugiados sirios que acampan en el centro de Montevideo reclamando salir de Uruguay rechazaron el consejo que les dio la ONU de permanecer en el país que los recibió pese a las molestias por la falta de dinero y trabajo, dijo uno de sus integrantes.
“Todos quieren irse, nadie quiere quedarse porque todos sabemos que la vida acá es muy difícil, hace dos años que estamos esperando. Si me dicen que mañana conseguimos trabajo nos quedamos, pero es muy difícil”, afirmó Ibrahim Alshebli.
El sirio, que junto a su familia lleva una semana acampando frente a la sede del Gobierno uruguayo en busca de que se le facilite una salida del país, acusó a las autoridades y a la ONU de “lavarse las manos” ante su situación y de no querer brindar soluciones.
Este miércoles el refugiado se reunió con Michelle Alfaro, una funcionaria de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) junto a funcionarios de la Secretaría Nacional de Derechos Humanos de Uruguay.
En declaraciones al diario local El País, Alfaro dijo que no se ve que haya una situación de riesgo” en Uruguay en comparación a la situación de otros refugiados en el resto del mundo.
“Tenemos millones de refugiados sirios que están en situaciones mucho más difíciles (…). Todavía hay gente llegando por barco a Grecia, a Italia, muriéndose en el Mediterráneo. Son situaciones muy graves, muy desesperantes. Es muy difícil justificar lo que ellos están pidiendo”, añadió Alfaro.
Asimismo, la funcionaria de la ONU manifestó que tras familias sirias refugiadas en Uruguay que buscaron la forma de salir adelante y lo consiguieron y agregó que en Uruguay “hay que trabajar, como en cualquier país”.
En este sentido, Alshebli consideró que la granja que el gobierno uruguayo le cedió a su familia en el departamento (provincia) de Salto para que la trabajen y puedan producir quesos “no funciona” porque la tierra está en mal estado y los animales se mueren.
“Si ellos (el Gobierno) nos dan la ayuda se va a tirar la plata al piso porque el pasto está mal y si traemos a la vaca para hacer queso, se va a morir”, agregó el refugiado.
Por otra parte, señaló que si bien ellos están acampando hace una semana, los niños pasan el día allí y por la noche duermen en casa de un amigo de ellos y consiguen comida gracias a una iglesia que los ayuda.
“Estamos esperando y si ellos tienen una solución nos van a llamar. Ellos dicen que tenemos que volver para salto, pero yo no voy a volver con el mismo sistema, si vivo acá y me dan trabajo mejor, pero sino es muy dificil”, concluyó.
Alshebli y su familia llegaron al país suramericano en octubre de 2014, durante el Gobierno del entonces presidente José Mujica (2010-2015), junto a otras cuatro familias de refugiados y ya es la tercera vez que acampa en busca de soluciones. EFE
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