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VIDEO. En busca de la lluvia que salve a Somalia

Por primera vez a sus 70 años Hassan Samanthar ha tenido que dejar atrás a su familia para recorrer más de 600 kilómetros con sus cabras en busca de agua y pasto. Pero la ansiada lluvia no llega a Somalia, donde los animales ya han empezado a morir y la población está al borde de […]

Publicado por: Minuto30.com

SEQUÍA EN SOMALIA

SEQUÍA EN SOMALIA

Por primera vez a sus 70 años Hassan Samanthar ha tenido que dejar atrás a su familia para recorrer más de 600 kilómetros con sus cabras en busca de agua y pasto. Pero la ansiada lluvia no llega a Somalia, donde los animales ya han empezado a morir y la población está al borde de la hambruna.

Él es uno de los muchos somalís que han huido con su ganado en busca de algo de hierba hacia Bandar Beyla, en el noreste del país, donde, en pleno desierto, el calor no da tregua y la comida y el agua es prácticamente inexistente.

“No tenemos comida ni agua”, cuenta fatigado a Efe este anciano que emprendió hace dos meses desde la aldea de Galkayo, en el centro de Somalia, esta dura travesía con uno de sus hijos ante la desesperación de ver que sus animales, de los que su familia depende para sobrevivir, empezaban a morir de hambre y sed.

Durante el viaje en camión perdió a más de cincuenta cabras. “Otras han muerto nada más llegar aquí”, afirma mientras señala decepcionado la aridez que se ha encontrado también en esta zona.

La larga sequía ya ha causado la muerte de muchos animales, cuyos cadáveres se amontonan en el suelo, lo que podría convertirse en un nuevo foco de enfermedades para la población.

La tierra reseca ya empieza a agrietarse como resultado de las tres temporadas de lluvias fallidas en Somalia, donde 6,2 millones de personas, más de la mitad de la población, necesitan ayuda humanitaria urgente.

Camiones cisterna de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) suministran agua a las comunidades más afectadas en la región semiautónoma de Puntland, donde la escasez de agua ha provocado el aumento de su precio.

Por eso, la población se ha visto obligada a recurrir a fuentes de agua no potable, lo que ha desatado un nuevo brote de cólera que ya afecta a unas 8.000 personas en once regiones del país, especialmente en el sur.

Mwana Hashi, cargada con su bebé en la espalda, mira de cerca cómo el camión va llenando su pequeña charca artificial de este bien tan preciado y escaso.

A unos metros, se levantan unas telas sujetas por ramas donde vive con su marido y su pequeño bebé. A sus otros dos hijos los ha tenido que dejar con sus abuelos en Garowe, a unos 420 kilómetros.

“No tenemos un lugar permanente donde vivir. Nos movemos en busca de zonas donde las cabras puedan pastar”, explica, por lo que sobreviven con la poca comida que otras familias les dan.

Antes, podían vivir de la leche y la carne que les proporcionaban sus cabras y ovejas, pero ahora están tan débiles y enfermas que resulta imposible.

Si no se actúa de inmediato para frenar esta situación, Somalia sufrirá una nueva hambruna en la segunda mitad de 2017 como la ocurrida en 2011, cuando murieron unas 250.000 personas.

La FAO lleva meses apoyando a las comunidades a mitigar los efectos de la sequía con diferentes acciones como la donación de dinero en efectivo para que puedan adquirir de inmediato comida y agua o la vacunación del ganado.

“Es la peor sequía que he visto nunca”, cuenta Mohamed Ali, que también ha tenido que desplazarse con sus animales hacia el norte para intentar salvar el principal sustento económico de su familia.

“Muchos animales están enfermos. Incluso los que no lo están son difíciles de vender debido a la falta de mercado”, explica tras haber visto morir a centenares de sus animales en los últimos meses.

Los países de Oriente Medio, que hasta ahora eran los principales importadores de carne de Somalia, han dejado de comprarla por miedo a que esté contaminada por enfermedades surgidas durante la sequía.

“Si la lluvia no llega pronto, ningún animal sobrevivirá”, alerta este joven somalí, al que su esposa y sus seis hijos le esperan en Garowe.

Allí, su familia depende exclusivamente de las donaciones de comida. “No creo que tengan suficiente comida para comer hoy”, dice emocionado sin levantar su mirada del suelo.

Pese a la situación de desesperación que vive Somalia, las organizaciones internacionales insisten en que todavía se puede evitar la muerte de cientos de miles de personas. Pero para lograrlo, hay que movilizar ayuda y actuar de forma urgente.

SEQUÍA EN SOMALIA

Redacción: EFE/ Jèssica Martorell

 

 

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Redacción Minuto30

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