El pasado fin de semana, en el Valle de Aburrá se llevó a cabo un toque de queda de 58 horas, y en ese tiempo, la Policía intervino 2.033 fiestas, contando desde el pasado jueves 31 de diciembre, y además recibió el llamado de 81.880 personas, que marcaron al 123.
La situación es crítica, teniendo en cuenta la ocupación de camas UCI en la ciudad, que se acerca al 90% de su capacidad. Solo el domingo, según el reporte policial, se intervinieron 286 fiestas.
Sobre esta situación, las autoridades volvieron a hacer un llamado a los ciudadanos, para que cumplan con el autocuidado, y más ahora que la situación podría salirse de control.
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