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Opinión

Vergüenza Clara. Por: Josías Fiesco

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Dividida, desaparecida por sustracción de materia o vendida, como la quieran llamar. La izquierda está al lado de Juan Manuel Santos. Si, es decepcionante.

Josías Fiesco

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Al trasto se fueron sus banderas aquellas que cautivaron a estudiantes quienes convencidos y a criterio, siguieron para expresar su rechazo a la ley 30, Reforma a la Salud, la negligencia sobre el mar de San Andrés, la reforma a la justicia y la penosa política agraria, de quien sin sonrojarse presentó su nombre para reelegirse, hoy quedó en evidencia una vez más los motores de la supervivencia de la izquierda que no es otra que aquella avaricia expresa de Clara López.

¡Quien lo creyera! hace menos de dos semanas, los comerciales de Clara López y Aida Avella afirmaban que ..”Colombia va por un mal camino”, diez días después con sonrisa y aplausos mediáticos invitan votar por la reelección del Presidente Santos. Hoy los grafitis ya no dirán, fuera Santos, sino vote por Santos. ¿Entenderlo? Claro, no hay otra definición que es una vergüenza. Clara López pagó su “palomita” de encargo como Alcaldesa de Bogotá que hace dos años ocupó por desición del Presidente Santos.

Si por Clara llueve para Gustavo Petro no escampa… Improvisar, decepcionar, atropellar, son sinónimos de su vida política, añadir, voltear no resultó difícil. Encabezó la debacle de los principios de hacer una oposición, de mantenerse firme en sus denuncias contra Germán Vargas Lleras y los empresarios de la basura, su intención para sacarlo del cargo, tumbar la democracia bla, bla, bla, pasó a promover el voto que llevaría al jefe de Cambio Radical a la Vicepresidencia de la República.

Yo esperé que los abanderados de la oposición, actuaran frente al descontento del pueblo con la usanza del poder, de un gabinete cuya visión fue distinta al del país caminante, que fuera el paso disonante del baile. Pero no, todo lo contrario. Delirante resultó mi expectativa. Tanto a Santos como la izquierda solo le desvelan que el Congreso, los partidos políticos, estén unidos a su favor; por ello renunció a reclamar honradez, rectitud, ética pública, aún en su ultima etapa de gobierno con nuevos coequiperos y jefes de debate: estamos unidos y se acabó.

Hay testimonios que involucran a expresidentes con dineros ilícitos, pero estamos unidos. Los congresistas legislan para su propio bienestar –y no para el del país–, pero estamos unidos. El jefe único del liberalismo dice que la gasolina bajará $1000, cuando no es cierto, pero estamos unidos. Y lo más diciente de los últimos apegos burocráticos de quienes se proclamaban independientes, es que Santos está dispuesto a convivir con la política mediocre, a mantener la Unidad Nacional amangualado con los “padres de la patria”, aun después de que estos “honorables” expresidentes han manifestado hasta la saciedad que sus intereses están por encima del Interés Nacional. No importa si el Congreso, los partidos políticos y el presidente rompen su cordial “amistad”. Si eso estimula la democracia, el debate, los argumentos, bienvenida sea la discrepancia. ¡Y a la basura la unidad!, esa que se cocina en los despachos, entre expresidentes, exalcaldes y se traduce como esta pena nacional.

Si los hermanos Moreno acabaron la confianza de los Bogotanos en el Polo, ésta asociación para reelegir a Santos acabó la de los colombianos. Desperdiciaron la segunda oportunidad lograda el pasado 25 de mayo, se entregaron de la manera más vergonzante, entraron en la bolsa fatídica del «todo vale» y se disputarán el espacio entre Gaviria, Samper, Roy, Gerlein. Aun así, como joven estoy plenamente convencido, NO podrán convencer a los colombianos de reelegir tantas decepciones juntas, incluyendo su última adquisición, una Clara Vergüenza. @josiasfiesco

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