Venteros informales que se ubican sobre los nuevos frentes de trabajo del Paseo Bolívar expresaron su molestia por no haber sido reubicados, a pesar de que este lunes debían dejar la zona para permitir el desarrollo de los trabajos.
Indican los comerciantes afectados que la propuesta de la Administración Municipal es trasladarlos a espacios que, según ellos, no son comerciales.
“Ellos vienen haciendo reubicaciones, dándoles soluciones acordes a la necesidad de la Alcaldía de desocupar, pero no acordes a las necesidades de nosotros”, contó Guillermo Giraldo, presidente de la Unión General de Trabajadores Informales.
Giraldo aseguró que los comerciantes no están en contra de las obras, pero esperan que la Administración escuche sus peticiones en relación a las zonas a las que esperan ser trasladados.
Al respecto, la subsecretaria encargada de espacio público, Beatriz Villegas, explicó que los inconvenientes en la reubicación de los comerciantes se presentaron porque estos “no autorizaron o no participaron del procedimiento, por diferencias con algunos representantes de las asociaciones. Lamentamos que eso haya retrasado el cronograma y hoy todavía tengamos venteros en el sector Bolívar”.
Villegas recordó que el plan de intervención que se realiza en el Paseo procura devolver a estos sectores a las personas necesiten estar allí, dada su condición de vulnerabilidad y los años que llevan en el espacio público. “Esto hace que entendamos que en el momento en que termine el proceso, algunas personas no vayan a ser devueltas por no estar en situación de vulnerabilidad o porque cuentan con capacidad para tener una alternativa diferente”, explicó la funcionaria.
“No sabemos qué van a hacer con nosotros”
Venteros de toda la vida, algunos con hasta 35 años en el sector son los que se ven afectados con las obras, que se intensificaron desde este lunes con la creación de cinco nuevos frentes de trabajo en el sector aledaño a la estación San Antonio del Metro.
Para Marta Elena Chalarca, quien hace 11 años vende artículos para el hogar en Bolívar, la situación se torna crítica. ”Se ha visto uno afectado, no sabemos que van a hacer con nosotros, si vienen y nos alzan estos carros y se los llevan, contó la señora de 65 años que teme no encontrar otro sustento para su familia.
En los mismo términos se expresa Giovanni Sierra, quien pide a la Administración una reubicación acorde a sus necesidades. “Sabemos que tenemos que irnos, fue un compromiso que hicimos con la Administración de irnos en enero”, reconoció.
De acuerdo con Sierra, “los puestos que están asignando no son buenos. Escogimos tres direcciones, y todas fueron negadas”.
En el caso de Giovanni, su puesto de ventas sería trasladado a Ayacucho, entre Junín y Palacé. Sin embargo, el comerciante se niega a esta reubicación pues considera que el lugar no es comercial.
“Que nos den garantías de que es un lugar en el que podamos levantar el sustento de nuestras familias”, es lo que piden venteros informales como Sierra.
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