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Ven a los venezolanos pidiendo limosna y todavía no la creen

Ariel Pena 1200x720 1

Se dice que no hay peor ciego que el que no quiere ver o peor sordo que no quiere oír; esto lo decimos por el ímpetu electoral para el 2022 que tiene el candidato marxista Gustavo Petro, que habilidosamente no menciona el desastre al cual han llevado a Venezuela sus correligionarios del chavismo, como si la crisis humanitaria que viven los ciudadanos de la hermana república no existiera y, esa situación en Colombia se extiende a los seguidores del Pacto Histórico, que ven a los venezolanos pidiendo limosna y todavía no la creen.

En muchos lugares colombianas principalmente en el transporte público, vemos a muchachas y muchachos venezolanos pidiendo limosna, y en otros casos en la prostitución o en trabajos en donde no consiguen ni un mínimo, esto sucede con millones de personas no solo en nuestro país sino casi en toda Sudamérica, pues el salario mínimo mensual en ese país es apenas de 15 mil pesos colombianos, lo que constituye hambre producto de la crisis humanitaria. Pero eso cambiará en nuestro país con un gobierno castrochavista o del socialismo del siglo XXl que es el mismo comunismo totalitario, debido a que los venezolanos no tendrán que venir a Colombia, sino que se refugiaran en otras naciones como le sucederá a millones de colombianos, porque Colombia será invivible en manos de Gustavo Petro, quien buscara implementar un sistema marxista leninista que indiscutiblemente es una fábrica de miseria para someter a las masas a un régimen totalitario.

La política de la vida que tanto menciona el doctor Gustavo Petro, ojala no siga los mandamientos del comunismo totalitario que practicaron en su momento: Stalin, Pol Pot, Mao, Lenin, Kim Il Sung, Fidel Castro, Ho Chi Minh y las guerrillas comunistas que en su conjunto le han regalado a la humanidad en el último siglo más de 140 millones de asesinatos, ya que el marxismo leninismo lleva implantado el crimen en sus genes.

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Con un gobierno de Petro, así él lo niegue, se convocaría a una Asamblea Nacional Constituyente igualita a la de Venezuela en 2017, en donde un ciudadano no representa un voto, sino que organizaciones de fachada o cascarones tendrán la mayoría de representación en esa entidad, sin olvidar desde luego que Petro aplaudió la convocatoria de esa constituyente en Venezuela hecha por el dictador Maduro para consolidar su camarilla comunista.

No se puede olvidar que la candidatura presidencial de Gustavo Petro, es respaldada por el Partido Comunista Colombiano fundador de las Farc y desde luego por la Unión Patriótica, siendo todo eso lo mismo, cuya ideología indudablemente es marxista leninista, la cual fue repudiada por los pueblos de Europa Oriental con la caída del muro de Berlín y la debacle de la URSS, pero Fidel Castro, Lula da Silva y Hugo Chávez, aprovechándose del atraso ideológico de algunos sectores latinoamericanos sacaron del basurero de la historia al comunismo totalitario, buscando implementarlo en la región eso si cambiando de máscaras para engañar mejor, lo que constituye un ultraje a la inteligencia de Latinoamérica, pues eso sería igual a que en los años cuarenta del siglo pasado después de derrotado el nazismo en la Segunda Guerra Mundial, lo hubieran reciclado en nuestros países presentándolo como el salvador.

Fidel Castro afirmaba sin ningún empacho que el socialismo del siglo XXl, era ni más ni menos que la aplicación práctica del marxismo, de ahí que los colombianos estamos notificados al saber cuál es el futuro que nos espera con Gustavo Petro como presidente, porque su cercanía con Hugo Chávez y Nicolás Maduro es incuestionable, y Colombia tendrá el mismo camino de Venezuela en materia de propiedad en donde al grito de ¡exprópiese! Las casas, fincas, lotes y apartamentos que con tanto sacrificios han conseguido los pequeños y medianos propietarios no quedaran valiendo nada, porque la miseria del pueblo es una condición necesaria para consolidar una dictadura comunista como bien lo decía el libertario Bakunin; por eso en Cuba existe la cartilla de racionamiento y en Venezuela los Clap, que con Petro fácilmente se podrían implementar en Colombia.

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El discurso que en algunas ocasiones a lanzado Petro sobre la ecología y la autogestión, son simples sofismas de distracción, pues en el fondo su origen totalitario le impide tener una mínima posición libertaria al no condenar por ejemplo las voladuras de oleoductos por parte de Eln y las Farc, que han producido el derrame de 5 millones de barriles de petróleo en 36 años, lo que constituye un ecocidio y un delito de lesa humanidad de acuerdo al Derecho Internacional Humanitario, también el arboricidio que se ha cometido en contra del bosque tropical para sembrar coca no ha sido un tema de rechazo por parte del candidato de la llamada izquierda; claro que para los marxistas poco les importa el medio ambiente, porque lo que les interesa es el poder.

Según encuestas de diferentes empresas como Invamer, Gustavo Petro apoyado por partidos de la internacional comunista del Foro de Sao Paulo es el favorito, lo que debe hacer sonar las alarmas para los demócratas, pero no hay que olvidar que en el plebiscito del 2 de octubre de 2016 sobre los acuerdos entre el gobierno y las Farc, las mismas encuestadoras pronosticaban un triunfo de Si sobre el No en una relación de 3 a 1, sin embargo el pueblo Colombiano supo reaccionar y el No ganó, entonces todavía hay mucho camino por recorrer para las elecciones presidenciales, y lo que se debe hacer es un trabajo pedagógico con la ciudadanía para evitar que Colombia sea otra Venezuela.

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