Las grandes movilizaciones realizadas el año pasado entre los meses de agosto y septiembre, con un paro nacional agrario que puso en dificultades al gobierno de Santos, se creían que estaban orientadas por la llamada izquierda y que las farc atraves de la marcha patriótica, eran dueñas y señoras de la protesta, llegándose a afirmar esa especie desde de la casa de Nariño, de la misma forma se consideraba al polo Democrático en cabeza del senador Jorge Robledo como el orientador del descontento tomando como pretexto los tlc, para sacar jugosos dividendos políticos.
Sin embargo se debe de recordar que la protesta social no es patrimonio exclusivo de un determinado sector político en especial, ya que los pueblos al alcanzar madurez no se dejan usar de masa de maniobra, mucho menos de grupos violentos cuyas veleidades, caprichos y apetitos son diametralmente opuestos a los intereses legítimos de quienes luchan por una vida mejor, subrayando que las protestas sociales en el país de ninguna manera se pueden ligar maniqueamente a los diálogos de la Habana, porque el grupo terrorista de las farc no representa, ni se le ha dado autorización para que hable a nombre de organizaciones de masas que a diario presentan sus demandas, buscando un futuro mejor para el pueblo.
Entonces se pregunta ¿Quién canalizo políticamente las movilizaciones de 2013? es indudable que el Expresidente Uribe con su Centro Democrático, al saber interpretar y solidarizarse con las luchas populares en diferentes lugares de la geografía nacional, denunciando la improvisación del Santismo frente a la dramática situación que vive el agro Colombiano, así que el paradigma sobre la propiedad de la llamada izquierda en las movilizaciones sociales queda desvirtuada, pues en la actualidad cualquier partido o movimiento político ubíquese en cualquier parte del espectro, bien sea en la derecha, izquierda o centro, sino apoya las luchas sociales se queda convertido en una secta.
Por ello lo sucedido el pasado 9 de marzo en las elecciones para Congreso, demuestra que el Centro Democrático de Uribe capto el descontento social y su postura coherente, con las luchas populares lo han catapultado como la organización política que mejor interpreta el sentir nacional, al alcanzar únicamente con votos de opinión un importante número de parlamentarios siendo la segunda fuerza más votada en el Senado, enfrentándose denodadamente a la maquinaria gubernamental que con la mermelada, repartió canonjías a más no poder, buscando doblegar la voluntad popular, pero el Uribismo demostró que su trabajo social y político es al interior de las masas.
Como corolario se tiene que decir que movimientos políticos como el polo Democrático, alianza verde y la UP, a pesar de la alharaca que arman con respecto a la movilización popular, no muestran resultados importantes en torno a la lucha política, ya que sus guarismos electorales, así lo demuestran, mientras que el Centro Democrático si esta sintonizado con las aspiraciones inmediatas e históricas de los ciudadanos del común, que ven en la cohesión social que plantea Uribe, la mejor manera del desarrollo humano para el progreso, por lo tanto este proyecto político del Expresidente tendrá profunda incidencia en la vida de los Colombianos de ahora en adelante como un partido moderno, eficaz, fuerte y grato para toda la nación.
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