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Opinión

Uribe, el poder del ahora. Por: Santiago Jaramillo

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Estoy convencido que gran parte de los colombianos no valoran lo que significa para nuestra sociedad tener con vida y en pleno ejercicio, al señor expresidente Álvaro Uribe Vélez; como país aún vivimos del ayer y debatimos qué habría sido de un supuesto gobierno liberal hace 60 años, manejado por el gran caudillo Jorge Eliécer Gaitán, ni qué decir de aquellos seguidores del aguerrido político y líder del denominado nuevo liberalismo, el bumangués Luis Carlos Galán, que aún añoran y son leales a sus tesis,  siguiendo sin sentimiento, el legado político de sus hijos… También están algunos que opinan que el asesinado dirigente conservador en 1.995 Álvaro Gómez Hurtado, hubiera puesto en cintura, a la numerosa guerrilla cocalera de aquel entonces. Somos expertos en la suposición  y magnificamos lo que no fue, le ganamos a Argentina 5-0 en Buenos Aires, qué tal si aquel partido finalizara con un cerrado 2-1 a nuestro favor ¡El mundial de USA ´94 sería nuestro!

Santiago Jaramillo

Santiago Jaramillo

Creo que a Colombia le falta tener sobre sus bases en su adolescente vida republicana, el verdadero poder del ahora, desatarse de realidades inexistentes creadas sobre ideas y vivir en el presente, valorando en el pasado una historia para reconocerse y tener identidad nacional, que permita construir y superarse, porque el futuro no está al azar, no necesito ser creyente para saber que el universo no premia el pensamiento, retribuye la acción.

Reconozco en el expresidente  Uribe un líder natural, que luce con orgullo sus pasados 60 años de edad y las canas de un inagotable trabajar, trabajar y trabajar, un simple hombre que acepta sus errores personales y profesionales, pero da la cara al ciudadano en el parque principal de un pueblo, sin importar la presencia o no de algún medio de comunicación y con la misma dignidad que merece todo ser humano por encima de sus  títulos, veo en él  un ser humano que convoca multitudes a la plaza pública que van bajo su iniciativa y no invitados a un paseo en bus con camiseta, sánduche y un sugerido aplauso político sin pasión, siento gratitud por un personaje público que sacrifica su vida familiar, por mejorar la vida de todos nosotros, los simples ciudadanos de a pie.

Son muchas las cosas que se le pueden criticar a Álvaro Uribe Vélez, a sus amigas y amigos, a mi familia también, a mis primos, conocidos, a las niñas y ancianos de ustedes lectores, somos humanos, inagotable fuente de sabiduría que bajo la experiencia acumulada, da grandes pasos en su evolución. Uribe se reconstruye, acepta sus equivocaciones, hace la política sometiéndose al escrutinio popular y no se escuda en una columna de opinión o coctel capitalino.

Quiero expresarle a Álvaro Uribe Vélez, mi admiración y respeto, es más que un gran colombiano, él es un incansable adalid para miles de compatriotas. Sí, lo acepto, es un escrito con linaje uribista, no gozo de la memoria admirable del expresidente, ni declamo frases precisas de un poema olvidado, pero tengo el suficiente sentido común para entender que hoy, es una oportunidad histórica para retomar el rumbo del país y que sin lugar a dudas la presencia en el Congreso del equipo uribista, los conozcamos o no, le darán altura a un desgastado parlamento que será renovado en la medida, que el pueblo respalde con una masiva votación, este domingo, a todas sus listas.

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