
Christopher Precopia con su madre/Cortesía
Christopher Precopia fue acusado por una exnovia de irrumpir en su casa de Temple, en Texas, golpearla y atacarla con un bisturí haciéndole una herida en forma de ‘X’ en su pecho el 20 de septiembre del 2017, fue capturado días después y enfrentaba una condena de 99 años pero una selfie lo salvó de ir a prisión.
El joven se encontraba trabajando cuando la Policía llegó para arrestarlo, no le dieron mayor información de lo que estaba sucediendo y tuvo que pasar un día en una comisaría, luego de esto sus padres pagaron la fianza de 150.000 dólares y comenzaron la lucha por demostrar su inocencia.
En este punto Precopia conoció el supuesto día en que había cometido las agresiones y pudo defender su inocencia debido a que en ese momento él se encontraba junto a su madre y otras personas en un hotel muy lejos de donde se cometió el aparente crimen.
Según su madre en ese momento pensó “esto es genial, gracias a Dios ella dijo que esto pasó el día en que puedo demostrar 100% en qué lugar se encontraba mi hijo”, varias selfies compartidas por ella en Facebook con la geolocalización y la hora en que fueron tomadas se convirtieron en la perfecta coartada.
Luego de presentar todas las pruebas los cargos por los que pudo haber pagado 99 años de prisión fueron retirados, ahora se encuentra analizando junto a su familia y abogado, que acciones tomar contra la mujer que lo acusó falsamente.
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