Resumen: Con la imagen de la Tierra desvaneciéndose detrás de los primeros destellos de plasma, los ingenieros en Houston entran en los minutos más largos
Minuto30.com .- A escasos instantes de que el reloj marcara las 7:00 de la noche, la transmisión oficial de la NASA nos dejó sin aliento. La cámara ubicada en una de las ventanas de la cápsula Orión (el vehículo principal del proyecto Artemis) capturó el momento exacto en el que el horizonte de la Tierra llenó por completo el encuadre.
Una imponente esfera azul y blanca que crecía a una velocidad vertiginosa mientras la nave se precipitaba a casi 40.000 kilómetros por hora hacia la “pared” invisible de nuestra atmósfera.
El inicio del infierno térmico
El dato que mencionas sobre los 1.500 grados marca exactamente el punto de no retorno: la interfaz de entrada.
Aproximadamente a unos 122 kilómetros de altura (400.000 pies), la cápsula comienza a sentir las primeras partículas de aire terrestre. En cuestión de segundos, la brutal fricción aerodinámica hace que la temperatura exterior de la nave salte violentamente de las gélidas condiciones del espacio a los 500 °C.
A medida que Orión penetre en las capas más densas de la atmósfera en los próximos minutos, los grados se multiplicarán rápidamente hasta alcanzar un pico infernal de casi 2.800 °C (5.000 °F), momento en el cual el escudo térmico deberá demostrar su verdadera resistencia envuelto en una bola de plasma.
La tensión al límite
Con la imagen de la Tierra desvaneciéndose detrás de los primeros destellos de plasma, los ingenieros en Houston entran en los minutos más largos y silenciosos de la misión. Si el escudo térmico hace su trabajo, la cápsula Orión emergerá del otro lado lista para desplegar sus paracaídas y amerizar en el Océano Pacífico.
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