Uno de los principales problemas de la Ciudad de Bogotá es la movilidad, una ciudad que está cercana a los ocho millones de habitantes y que demanda desde hace tiempo soluciones innovadoras que permitan a la ciudadanía transportarse de una forma rápida, segura y cómoda.
Soluciones que no han surgido por parte del gobierno pero que paradójicamente han venido surgiendo desde el sector privado buscando resolver una problemática pública.
Me refiero puntualmente a las plataformas tecnológicas y aplicaciones móviles; que van desde las que incentivan el uso de la bicicleta como Biko, plataformas para compartir el vehículo en la empresa o universidad como Wheels, hasta plataformas como Uber, Cabify, Beat y Picap para transportarse en vehículos particulares en Bogotá.
Soluciones necesarias en una ciudad en la que fácilmente se podía durar una hora tratando de tomar un taxi o un Transmilenio en hora pico.
Es por eso que sorprende el anuncio de la Ministra de Transporte Ángela María Orozco, en el afirma que los conductores que usen sus vehículos particulares para prestar el servicio de transporte público podrían quedar sin licencia de conducción hasta por 25 años.
Una medida exagerada teniendo en cuenta que son justamente estas plataformas las que han ayudado a mejorar la movilidad de la ciudad y que han brindado una solución aunque sea parcial en esta materia.
Es por eso que más allá de implementar medidas que prohíban el uso de estas plataformas, se debe avanzar en la implementación de una Política Pública que aborde este tema de forma integral, en el que tanto los Uber como los Taxis puedan trabajar por igual.
Vale la pena recordar que “Las políticas públicas son reflejo de los ideales y anhelos de la sociedad, expresan los objetivos de bienestar colectivo y permiten entender hacia dónde se quiere orientar el desarrollo y cómo hacerlo, evidenciando lo que se pretende conseguir con la intervención pública y cómo se distribuyen las responsabilidades y recursos entre los actores sociales”.
(Melo & Santander, 2013) Para el presente caso se podría decir que una plataforma como Uber que ya cuenta con 2,3 millones de usuarios en Bogotá corresponde a un anhelo de la ciudadanía y que más que buscar su prohibición se debe buscar su regulación de una forma urgente.
Finalmente es importante tener en cuenta que estas plataformas no solo están ayudando a resolver el problema de movilidad, sino que además han servido como guía para exigir un buen servicio de transporte tal como lo expresan constantemente los usuarios de este servicio, prefiriéndolo por encima de los taxis y el transporte público.
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