Le pasó al matador mexicano Antonio Romero, cuando intentaba terminar su faena en una corrida en la Ciudad de México.
Romero necesitó cirugía reconstructiva del recto después de sufrir una grave herida en la cavidad provocada por la cornada que le rasgó la zona aproximadamente 30 centímetros durante el segundo festejo de la Feria de Cuaresma celebrado en la plaza de toros Monumental de México.
El responsable de la herida fue el toro llamado Caporal, un ejemplar de más de 500 kilos.
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