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Opinión

Todos los frentes de lucha contra el hambre, menos la violencia

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Sofía Gaviria

Hoy se instala, en Cartagena de Indias, el III Encuentro del Frente Parlamentario Contra el Hambre. La FAO, propulsora del evento, nos ha asignado un espacio especial en el mismo, en respaldo al trabajo legislativo que nuestro equipo de Una Colombia Nueva ha venido desarrollando en el Congreso, en materia de seguridad alimentaria y nutricional.
Sofía Gaviria

Esperamos que este encuentro sirva para reforzar la apropiación del drama de la inseguridad alimentaria por parte de la sociedad civil, de los medios de comunicación, de los parlamentarios y del Gobierno Nacional, en particular del ICBF, que, en los últimos años ha realizado una tarea muy pobre en tal sentido. La responsabilidad en cuanto a la desnutrición en Colombia, especialmente en departamentos como el Chocó, La Guajira, Vaupés y Guainía, debe ser asumida con toda la acuciosidad que requiere la situación apremiante de miles de niños nacidos y por nacer en una situación de desnutrición grave.

Para iniciar esa sensibilización, ayer, martes, inauguramos, en el Congreso de la República, una exposición de 34 fotografías tomadas en diferentes regiones del país que muestran la dimensión catastrófica de la inseguridad alimentaria entre nuestros niños. Esperamos que estas pruebas elocuentes conduzcan al ICBF y a las demás entidades responsables de este asunto a comprender la necesidad de consolidar una política pública de seguridad alimentaria coordinada y fundada en lineamientos técnicos. A ello apunta el proyecto de Ley de Seguridad Alimentaria y Nutricional que presentamos en el Senado, en el pasado mes de diciembre, y que ya fue aprobado en primer debate.

El objetivo es que, a través de la creación del Sistema Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional, dirigido por la Agencia Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional, se logre la debida articulación en este campo, para que no sigamos padeciendo el ominoso ciclo de la falta de compromiso de las instituciones responsables de la seguridad alimentaria (el ICBF, el Ministerio de Salud, el de Agricultura, el DPS, las gobernaciones y las alcaldías, entre otros), siempre eximiéndose de responsabilidad vergonzosamente, echándose la culpa mutuamente, mientras tantos niños siguen enfermando o muriendo por causas relacionadas con la desnutrición.

De la gravedad del escenario son muestra hechos como los siguientes:

– El año pasado, el Programa Mundial de Alimentos indicó que, en cuanto al cumplimiento de los Objetivos del Milenio, “Colombia es el país más atrasado de la región”.
– De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia (ENSIN), la cual se realiza cada 5 años y cuyas últimas cifras corresponden al año 2010, la inseguridad alimentaria en Colombia es del 42,7%, aumentando en un 1,9%, con respecto a la medición del 2005.
– El 70% de nuestros niños indígenas viven en desnutrición crónica.
– El 30% de los niños colombianos que fallecen cada año es por causas asociadas a la malnutrición.
– La prevalencia de anemia en niños de 6 a 59 meses es de 29,4% y de 7,5%, en niños de 5 a 12 años.
– La Guajira tiene, en cuanto a seguridad alimentaria, un promedio no muy lejano al de Ruanda, en África, donde, según el Banco Mundial, la tasa de mortalidad de menores de cinco años por cada 1.000 nacimientos es de 55. En la península colombiana es de 45.

En Colombia, donde producimos alimentos todo el año y donde tenemos todos los pisos térmicos necesarios para cosechar todos los alimentos que se requieren para una adecuada nutrición, es imperdonable que sigan muriendo niños a causa del hambre. Claramente, el hambre en Colombia es producto de la falta de una decisión política contundente, como la que hubo en Antioquia, durante la gobernación de Guillermo Gaviria Correa, con la creación del programa MANÁ.

Desde esta columna, seguiremos defendiendo como una prioridad la creación de esta agencia, para que, a través de un ente técnico estructurado, tengamos, por fin, responsables y estadísticas claras y se pueda hacer un seguimiento constante a los procesos relacionados con la malnutrición, en aras de asegurar, en una primera etapa, la nutrición adecuada de las madres gestantes y de los menores de cinco años, y, posteriormente, la de la totalidad de la población colombiana.


*Senadora de la República
Codirectora del Partido Liberal

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