Sergio Jaramillo dice es «una infamia» apoyar la inclusión de Cuba en la lista terrorista

Sergio Jaramillo
El excomisionado de Paz de Colombia Sergio Jaramillo, en una fotografía de archivo. EFE/Javier Etxezarreta

Bogotá, 6 dic (EFE).- El excomisionado de Paz de Colombia Sergio Jaramillo consideró este lunes «una infamia» el apoyo del país a la inclusión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo que hace EE.UU., porque la isla ha auspiciado las conversaciones con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

«Quiero aprovechar para decir que es francamente una infamia lo que se hizo con Cuba de impulsar que entrara en la lista de organizaciones terroristas por cuenta de que el Gobierno le pidió que recibiera al ELN para una negociación y eso es algo que hay que arreglar porque Colombia está en deuda con Cuba», dijo Jaramillo.

El excomisionado de paz hizo las declaraciones en una charla con el senador del partido Comunes y exjefe de las FARC Pablo Catatumbo en la presentación en Bogotá de la Biblioteca Abierta del Proceso de Paz colombiano (BAPP), una plataforma digital en la que reposarán la información, metodologías y lecciones de esa negociación.

En enero pasado, pocos días antes de finalizar el mandato del presidente Donald Trump (2017-2021), la Administración estadounidense decidió reincorporar a Cuba a la lista de Estados patrocinadores del terrorismo de la que había sido retirada en 2015 por el Gobierno de Barack Obama (2009-2017).

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NEGATIVA A EXTRADITAR A MIEMBROS DEL ELN

Entre las razones que dio el Gobierno de EE.UU. para volver a meter en esa lista a Cuba estuvo el hecho de que se negó a extraditar a Colombia a miembros del ELN tras el atentado terrorista perpetrado en enero de 2019 en una academia policial de Bogotá en el que murieron 22 cadetes, entre ellos una ecuatoriana, y hubo más de 60 heridos.

Tras la firma de la paz con las FARC, que fue negociada en Cuba, las negociaciones con el ELN comenzaron en 2017 en Quito, durante el Gobierno de Juan Manuel Santos, y en mayo de 2018 fueron trasladadas a La Habana, donde la última ronda de diálogo concluyó sin avances a principios de agosto de ese mismo año.

El presidente Iván Duque, que sucedió a Santos, condicionó la continuidad de los diálogos de paz a que ese grupo dejara de secuestrar y liberara a las personas que tiene en cautiverio, lo que la guerrilla se niega a acatar.

Jaramillo subrayó que por su apoyo a las negociaciones de paz con las FARC y con el ELN, con Cuba y Noruega, países garantes, «tenemos un agradecimiento eterno».

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SEGURIDAD Y CONFIDENCIALIDAD

En su conversación con Catatumbo, el excomisionado Jaramillo defendió la fase secreta que tuvo la negociación con las FARC que desembocó en la firma del acuerdo definitivo de paz de noviembre de 2016.

Recordó que eso se hizo entre septiembre de 2010 y febrero de 2012 y a través de cartas cuyos intermediarios fueron los empresarios Henry Acosta y Henry Eder.

Las misivas, explicó Jaramillo, nunca fueron cartas directas del Gobierno a las FARC, sino a través de intermediarios y que sus grandes preocupaciones eran la «seguridad» y la «confidencialidad».

Recalcó que ese proceso de paz fue como «hacer un tapiz», en referencia a las múltiples hebras que se debieron tejer para llegar a la firma del documento.

En ese sentido, Catatumbo explicó que la necesidad de tener una etapa secreta en los diálogos se debía a que la paz tiene enemigos en el país.

«La paz tiene enemigos en Colombia, hay gente que no quiere la paz y sabíamos que si se filtraba iban a actuar esos enemigos de la paz para sabotear el proceso. Además no había un acuerdo de cese al fuego», rememoró el desmovilizado jefe guerrillero.

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