Se acabó el amor: Trump y Putin (hipertrofia)

Por: Antón A. Toursinov

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En la entrega anterior, en “prolegómenos” de esta opinión (https://www.minuto30.com/se-acabo-el-amor-trump-y-putin-prolegomenos/371010/) presentamos algunas ideas iniciales sobre los presidentes de los EE.UU y de Rusia, Donald Trump y Vladimir Putin, y comenzamos con los pasajes históricos para mostrar que, a pesar de la retórica de Kremlin basada desde hace 100 años en las vociferaciones antiestadounidenses, el país norteamericano salvó tres veces la URSS en general y Rusia en particular de las catástrofes. Es más, ahora se puede asegurar que, si no fuera por la ayuda estadounidense, la URSS ni la Rusia actual existirían.

Luego de salir, gracias a la ayuda humanitaria estadounidense, de las hambrunas más horrendas que provocaron millones de muertes en la URSS, el país que fuera “el granero de Europa” y del mundo en el primer tercio del siglo XX, y luego de industrializarse, gracias al apoyo tecnológico de los EE.UU, en 1941 la Unión Soviética es atacada por su aliado más íntimo, la Alemania nazi. No se debe olvidar de que precisamente Hitler y Stalin habían sido los culpables del inicio de la Segunda Guerra Mundial dos años antes.

La URSS no estaba preparada para semejante atrocidad en su territorio. Tanto José Stalin, el dictador más sangriendo de la historia, como toda la comandancia del ejército rojo, permanecían en la fase de negación hasta el momento del ataque de Alemania a la URSS. La ineptitud de Stalin y de sus siervos en el Kremlin provocaron millones de muertos durante los siguientes 4 años que duró la guerra.

El país comunista quedó devastado y desabastecido prácticamente desde el primer mes de la guerra. El heroismo de los soviéticos – soldados y la población en general – es indiscutible. Pero el apoyo militar e industrial fue precisamente de las potencias aliadas de la URSS, que, además, sufrían también de los ataques nazis.

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Antes, en marzo del 1941, el Congreso de los EE.UU había aprobado el programa de land lease que establecía los rubros de la ayuda a los países-aliados (Gran Bretaña, Francia y la URSS, además la República China se benefició de esta ayuda también). Solo bajo este programa la URSS recibión ayuda por casi 160 mil millones de dólares en precios actuales: fueron suministrados, además de las provisiones de alimentos, la maquinaria militar (autos, tanques, aviones), armas, municiones y un largo etc.

Según la condición del land lease, la URSS debía pagar a los EE.UU al término de la guerra solamente por la maquinaria militar que quedó funcional. Así, la deuda de la URSS ante los EE.UU era solamente alrededor de 12 mil millones en precio actuales, de los que la URSS y su heredera política y financiera, Rusia, no han terminado de pagar hasta ahora. Evidentemente, la ayuda estadounidense era crucial para que los aliados, encabezados por la URSS, ganaran la Segunda Guerra Mundial.

Y la tercera vez que los odiados gringos salvaron la URSS y Rusia de la inminente catástrofe humanitaria fue hace 25 años, cuando comenzó la crisis política y, como consecuencia, económica en aquel país asiático a raiz del golpe de Estado en 1991. La ayuda comenzó a llegar a Rusia y a los demás países exsoviéticos el 10 de febrero de 1992: la operación Provide Hope, que consistía en recolecta y envío de víveres, medicinas e, incluso, ropa.

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La fase más intensiva de la operación terminó en agosto del 1993, durante esta fase se enviaron 7 mil toneladas de ayuda en 282 vuelos de aviones de carga estadounidenses. Después de esta fecha los EE.UU siguieron apoyando Rusia hasta 1997, aunque con menor intensidad, por medio de un total de 500 aviones de carga con la ayuda. Casi la totalidad de los envíos consistía en lo recolectado por los ciudadanos.

Como se ve, la retórica de Putin desde el momento de su ascenso al poder en 2000 se ha basado en hacer todo lo posible para que la gente, sus súbditos, olvidaran toda esta ayuda que de por sí, en los tiempos de la “guerra fría” era minimizada por el partido comunista soviético. Así se ha creado la idea de que la razón de la existencia de los EE.UU es destruir Rusia, su “cultura más importante del mundo” y su propia “vía de civilización”.

Los primeros años de Putin en el poder esta retórica fue bastante tímida, no agresiva a punto de ni siquiera ser considerada en cuenta por las potencias mundiales. Sin embargo, todo ellos fue no más que una etsrategia del dictador ruso en turno. De esta manera Rusia prácticamnete estuvo fuera del enfoque de la atención de los políticos mundiales lo que le permitió a Putin preparar el terreno para las mayores atrocidades del nuevo siglo.

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