Las frías estadísticas de la entrada de remesas al país – US$4.857 millones en 2016, representan la mitad de las exportaciones de petróleo y supera las del carbón y el oro – no dan cuenta por si solas de las consecuencias económicas y de producción que acarrea tener como una de las fuentes importantes de la entrada de dólares al país, el envió de remesas de Colombianos en el exterior.
Un dólar fuerte, sumado al temor a las políticas restrictivas del presidente Trump en torno a las remesas, sin duda, se convierten en la mejor mezcla para dinamizar el envió de remesas a Colombia con cifras sin precedentes.
Se trata de la mayor cifra de remesas enviadas al país en toda su historia, superando el record de 2008 (US$4.784.9 millones), sin importar que, como proporción del PIB los casi $15 billones de las remesas representa el 1.7%, inferior al 2% del 2008. Por países, los mayores recursos llegan desde Estados Unidos 33.2%, España (13.7%) Panamá (3,4%) y Chile (3%).
Uno de los fenómenos que caracterizó a Colombia durante los últimos 40 años del siglo XX fue la migración de nacionales hacia el exterior, causada entre otras, por la búsqueda de mejores oportunidades laborales con salarios superiores, como consecuencia de la ineficiencia Colombiana para absorber gran parte de la mano de obra disponible.
Estos fenómenos migratorios, alimentados por la violencia y el narcotráfico de la decada del 90` agudizaron aun mas la salida de nacionales hacia el extranjero, reservándose las remesas, poco a poco, un lugar importante en la economía Colombiana.
Análisis vienen y van acerca de los efectos – positivos o negativos – de la entrada de remesas a una economía; hay quienes aseguran que éstas contribuyen al crecimiento económico del país debido a que incrementan el ingreso disponible de las familias, el cual, consecuentemente, genera un incremento en la producción, vía demanda agregada, a su vez, supuestamente, en la mayoría de los casos éstos capitales son usados para inversión en el país, como en bienes inmuebles y educación, lo que sin duda constituye un incremento de la productividad.
A su vez, hay quienes advierten sobre los efectos adversos de las remesas al interior de una economía, las cuales encuentran asidero en que por lo general, éstas son usadas para el consumo familiar y no tanto para las inversiones productivas, por lo que tienen un efecto placebo de corto plazo dentro de la economía del país.
Sin lugar a duda, y sin ánimo de alagar el comportamiento de la economía Colombiana donde una de sus mayores fuentes de entrada de dolares al pais son las remesas, se debe considerar que el fenomeno es positivo para el crecimiento económico; el incremento de la demanda agregada es, siempre, una noticia saludable para cualquier economía, ya que la misma estimula la producción.
Si bien, aún no es claro el efecto en el largo plazo de la llegada de divisas vía remesas, éstas también se convierten en un ancla a la devaluación de la moneda local haciendo menos volátil el mercado cambiario y financiero, lo cual, también, es una noticia positiva para los inversionistas.
Durante el período que ha transcurrido desde el año 2010, el flujo de remesas hacia Colombia se ha mantenido mas o menos estable, donde los principales receptores de flujo de divisas se encuentran en 3 Departamentos del Suroccidente del país, que percibieron el 42% del total de los recursos: Valle 29.4%, Risaralda 9% y Quindío 3.4%, según el análisis de la Cámara de Comercio de Cali.
Sin embargo, debemos entender lo que por diagnostico significa que uno de nuestros mayores ingresos de dólares al país sea vía remesas, lo cual no es más que perder la materia en cuanto a produccion, diversificacion de productos, fortalecimiento del tejido empresarial del pais, emprendimiento e innovación, solo por mencionar algunos.
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Abogado especialista en Derecho Empresarial Magister en Economía Aplicada
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