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¿Por qué voy a votar por Fico Gutiérrez a la Presidencia de Colombia?

Por: Nicolás Albeiro Echeverry Alvarán

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El próximo domingo 29 de mayo, los colombianos tenemos una vez más nuestra cita por excelencia con la democracia. Salir a ejercer nuestro derecho constitucional al voto para elegir al próximo presidente de la República, es sin duda alguna, un acontecimiento que merece toda la atención y en el cuál están puestas las miradas no solo de nuestra gente, sino también de toda la comunidad internacional, esperando que este proceso electoral trascurra de manera tranquile y se brinden las garantías necesarias por parte de las entidades e instituciones competentes, para poder desarrollar con éxito esta importante elección.

Como líder, cofundador y representante del Movimiento Político y Ciudadano Conservadores de Vida, cientos de personas me escriben a diario, incluso, en cada reunión familiar aparece sobre la mesa la misma pregunta que también leo en chats y en correos. Nicolás, ¿por quién hay que votar? Frente a esto, me permito compartir con ustedes estas líneas, brindándoles mi posición al respecto y contándoles porque razón, este domingo 29 de mayo, vamos a elegir todos juntos a Federico Gutiérrez como nuestro próximo presidente de Colombia.

A Fico, como popularmente lo reconoce la gente en cualquier lugar de Colombia, lo conocí personalmente en el año 2008; él llegaba por segunda vez y de manera continua al Concejo de Medellín, yo por mi parte, después de haber sido Diputado de Antioquia y Director del Departamento Administrativo de Medio Ambiente de la Gobernación de Antioquia, retornaba nuevamente al Concejo de Medellín y la ciudadanía me brindaba la oportunidad por tercera ocasión, de tener una curul en el cabildo municipal para seguir poniendo en la agenda pública de nuestra amada ciudad, los temas relacionados con el cuidado y la protección del medio ambiente, el bienestar animal y la lucha contra los efectos del cambio climático.

Ahí me topé con la figura de un hombre joven, flaco de contextura, con su característica melena, una alegría indescriptible, una pasión destacada por su trabajo y un compromiso infinito por lograr construir desde el control político, una mejor Medellín para todos. Con el paso del tiempo nos hicimos amigos, él demostró siempre un profundo respeto y respaldo absoluto por las temáticas que yo manejaba, nunca se opuso a ningún acuerdo que buscara el cuidado medio ambiental y por el contrario, continuamente mostraba interés por apoyar esas iniciativas ambientales y animales, como el Parque Central de Antioquia, la estrategia de Cinturón Verde y la protección de los cerros tutelares de la ciudad, que para ese entonces no eran muy comunes, pero que el tiempo, más adelante, nos daría la razón y se encargaría de poner estos temas en el lugar privilegiado y de atención nacional que hoy están.

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Fico más allá de ser un hombre optimista, es un gran ejecutor y un realizador de sueños. Con pocas esperanzas por parte de quienes lo rodeábamos, decidió de manera terca y obstinada, que quería aspirar a ser alcalde de Medellín; en su primera aventura en 2011 no lo logró, sin embargo, el resultado no fue malo, acumuló poco más de 120 mil votos. Se preparó, se formó más, estudió y cuatro años adelante, esta vez, a finales del 2015, puso su nombre nuevamente en elección, acumuló aliados, trabajó sin descanso, se recorrió todos los barrios, comunas y corregimientos de la ciudad y sorpresivamente, de segundo en todas las encuestas, logró ganar las elecciones con apenas 10 mil votos de ventaja y resultó elegido como alcalde de Medellín.

Su alcaldía tuvo siempre un gran consenso, una aceptación increíble, supo ganarse con creces el cariño de la gente, jamás bajó su popularidad del 85% y entregó resultados absolutamente positivos en varios aspectos. Logró bajar los homicidios, bajó la deserción escolar, bajó el índice de desempleo, eliminó por completo cabalgatas, corridas de toros y cualquier actividad que atentara contra el bienestar animal, visibilizó por completo la problemática de la calidad del aire que respirábamos los medellinenses, ofreció soluciones para que respiráramos mejor, se preocupó por los derechos humanos, promovió el transporte y la movilidad sostenible a través de decenas de kilómetros de ciclo rutas, entregó obras importantes para la ciudad y quizá su más grande gesta, lograr contener la criminalidad, enfrentarla sin tregua, atacar las estructuras, atacar el microtráfico y lograr poner tras las rejas a más de 160 cabecillas que atormentaban la tranquilidad de Medellín y sembraban zozobra en la gente.

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Colombia se merece un líder que no tenga miedo, un presidente con carácter, con experiencia, al cual respalden los resultados y las ganas de trabajar de la mano con la gente en todos los territorios. Un dirigente sensato, con una fórmula vicepresidencial que es ejemplo, con un plan de gobierno realizable, con propuestas claras y ejecutables, que conoce el país y es cercano a las personas, sensible, trasparente, limpio, sin una sola investigación, un ser humano que honra la función pública y que se ha cansado de repetir que el camino para salvar a nuestra patria no es el odio, la división y la lucha de clases, por el contrario, es la unidad, el amor, el trabajo, el respeto por las ideas del otro y la construcción en conjunto. Por todo lo anterior, quiero invitarlos para que este domingo, nos acerquemos en masa a las urnas de votación y marquemos en los tarjetones presidenciales, la casilla que se encuentra arriba y a la derecha, demos nuestro voto de confianza a Federico Gutiérrez y a Rodrigo Lara, con convicción, porque es mejor vivir en una democracia imperfecta que en una dictadura sin derechos. ¡FICO PRESIDENTE!

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