Por la consolidación de una verdadera cultura de paz

Por: Margarita Restrepo

La paz no se hace por decreto ni mucho menos haciendo uso de la fuerza, o a través de arbitrariedades como las que ocurrieron en Colombia con ocasión del acuerdo celebrando con la guerrilla terrorista de las Farc.

Las sociedades tienen todo el derecho a buscar los mecanismos necesarios para vivir en calma y sin mayores sobresaltos. Los pueblos que, como el nuestro, han sido azotados por la violencia buscan insaciablemente el camino para recuperar su tranquilidad, lo que no justifica, ni mucho menos, la concesión de un ‘cheque en blanco’ de impunidad como sucedió en nuestro país.

La paz estable y duradera es aquella que se fija más en las víctimas que en los victimarios. Desde siempre hemos dicho que la ausencia de castigos reales frente a crímenes atroces es la cuota inicial de nuevas manifestaciones de violencia. Solo han pasado 5 años desde que se firmó el acuerdo con las Farc, desconociendo la voluntad popular, y vemos que los índices de inseguridad van al alza. Las mal llamadas “disidencias”, que no son otra cosa que las mismas Farc aplicando la fórmula marxista-leninista de la combinación de todas las formas de lucha, son hoy por hoy el mayor factor de desestabilización de Colombia y de toda la región.

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Esta semana tendrá lugar en Colombia la sesión plenaria del ‘Parlamento Internacional para la Tolerancia y la Paz’, cuerpo al que tengo el honor de presidir.

Habrá representación de los 83 países que hacen parte de esa organización que se concentra en la búsqueda de mecanismos de reconciliación sólidos partiendo del reconocimiento de las diferencias que existen y que son necesarias para la salud de las democracias.

Colombia es un país clave para las iniciativas que promueve el Parlamento que hace parte del ‘Consejo Global para la Tolerancia y la Paz’ por su incesante esfuerzo en la búsqueda de la paz.

Esta no es una materia que se agote a través de discursos ni de pronunciamientos vagos, sino por medio de proyectos y políticas reales. Nuestro país, que ha asumido con el presidente Iván Duque un liderazgo en materia medioambiental, tiene mucho por aportarle a otras naciones.

Así mismo, nos hemos consolidado en un referente en la aplicación de medidas concretas en relación con el cambio climático. Todo ello será analizado a profundidad durante las jornadas de las sesiones del Parlamento, cuyos integrantes sostendremos reuniones de alto nivel con el presidente de la República y distintos miembros del Gabinete.

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Es un gran logro para Colombia contar con la presencia de destacados líderes de otras naciones. Ellos podrán ver de primera mano la realidad nacional y sus aportes, basados en sus propias experiencias, serán de un valor inmenso para nuestro país.

Somos una nación pujante y perseverante. No podemos desfallecer en nuestro superior propósito de alcanzar la paz. No esa pantomima que nos que significó el cacareado acuerdo de La Habana, sino una paz real con sólidas raíces y que goce, como debe ser, del respaldo de una sociedad que rechaza tajantemente la impunidad con la que están siendo favorecidos los peores criminales de nuestra historia.

Celebro, así mismo, que en estas importantes jornadas de trabajo esté el señor Ahmed Al Jarwan, quien preside al ‘Consejo Global para la Tolerancia y la Paz’.

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