El país ha sufrido los estragos de la pandemia, y en muchos momentos, Colombia ha tenido que salir adelante ‘con las uñas’, como se dice popularmente en la calle, ante la falta de recursos médicos.
Lo primero que hizo falta fueron camas UCI, situación que generó una cuarentena extendida, para que las diferentes administraciones, de la mano del Gobierno, compraran ventiladores y fortalecieran la capacidad de las unidades de cuidados intensivos.
Otro problema es el desgaste del personal médico. Ante la escasez de intensivistas, el país tuvo que acudir a anestesiólogos y demás especialistas para batallar en UCI durante estos nueve meses de pandemia, por lo que ya están cansados, pero siguen dando su mejor esfuerzo.
Ahora, el problema radica en que se están agotando los medicamentos para las unidades de cuidados intensivos, especialmente los anestésicos, que son los que se utilizan para lograr entubar a los pacientes, y así salvarles la vida.
Santander y Valle del Cauca ya han tenido que emitir alertas porque los medicamentos se están terminando, y Antioquia no se queda atrás.
El panorama es preocupante porque la situación se está presentando en muchos países del mundo, lo que indica que, de continuar incrementando el aforo de pacientes en UCI, la situación podría empeorar más para algunas ciudades de Colombia.
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