Una vez radicado y expuesto el texto del Plan Nacional de Desarrollo que marca la ruta que seguirá el gobierno de Gustavo Petro, comenzaron a destellar las agudas críticas desde distintas orillas y volvemos entonces al debate mediático acerca de los “excesos que pueden conducir a un presidencialismo intratable” y a los tire y afloje entre quienes respaldan y defienden las facultades extraordinarias y aquellos que en distintas medidas les encuentran “peros”.
A saber, el Plan contempla un dossier de facultades especiales entre las que se cuentan “Crear, escindir, fusionar, suprimir, integrar, o modificar la naturaleza jurídica, de entidades de la rama ejecutiva”.
“Señalar, modificar y determinar los objetivos y la estructura orgánica de las entidades resultantes de las creaciones, fusiones o escisiones y los de aquellas entidades a las cuales se trasladen las funciones de las suprimidas, escindidas, fusionadas o transformadas”.
“Determinar la adscripción o la vinculación de las entidades públicas nacionales descentralizadas que se creen, fusionen, escindan o integren”.
Podrá regular las condiciones especiales de reclusión de los miembros de pueblos y comunidades indígenas.
“Modificar los objetivos, funciones, estructura orgánica y régimen jurídico de las entidades de la rama ejecutiva”.
“Crear, escindir, fusionar, suprimir o modificar la naturaleza jurídica de fondos cuenta con o sin personería jurídica, o de patrimonios autónomos, destinados a la administración y/o ejecución de recursos públicos”.
Baste decir que para algunos de los observadores, con estas facultades el Presidente de los colombianos queda habilitado para “transformar el Estado en seis meses , como quiera y en la forma que mejor le parezca, vía decreto”.
Para otros, sobre todo aquellos que desvelan con la Reforma a la salud que avisa pero no muestra el ejecutivo, esas facultades presidenciales le van a permitir realizar los apretones que considere a las EPS desde la perspectiva del manejo de los recursos.
Este tema en particular tensa la cuerda por el grado de incertidumbre que, sin querer o a propósito, le ha inyectado el gobierno al debate. En las últimas horas del pasado jueves – y luego de haber lanzado una velada advertencia a esas prestadoras de salud, aupada además por las declaraciones previas de la ministra Corcho, que no ha escatimado esfuerzos en lucir su animadversión por estas entidades- el propio presidente pareció suavizar su discurso luego de varias horas de conversación con los representantes de las EPS. En sumatoria, la noticia fue que “ las EPS no se acaban”.
En aras de la equidad, sí es verdad que estas facultades extraordinarias inscritas en el PND no son invento exclusivo de Petro. Por lo menos y para no bucear más hondo, Duque y Santos también las tuvieron en los suyos. La diferencia, marcada en trazo gordo por algunos críticos, es que en este caso esas facultades exceden “ la normalidad”.
Los alcances de las facultades extraordinarias caminan en este momento sobre la cornisa de la especulación, el miedo y la esperanza, que son inmanentes a una época entre otras cosas, electoral. Aquí el juego político gradúa la intensidad de la crítica tanto para los aliados del gobierno como para sus opositores.
Una muestra de lo primero es el llamativo nombre que le ha puesto el gobierno al eje central de su Plan de Desarrollo: “Economía popular”. Visto así, hay una exhortación indudable a la galería como búsqueda de apoyo callejero a sus iniciativas. Y si a eso se le suman los mas de 743 billones de pesos del Plan que serán destinados a la “seguridad humana”, el interés político es claro.
Y para el caso de los opositores, las facultades del presidente se muestran como síntomas de arbitrariedad del ejecutivo, narrativas que sin duda entrarán en el universo de la elecciones regionales previstas para el próximo mes de octubre.
Por esta casa periodística pasó el Subdirector General del Departamento Nacional de Planeación, Juan Miguel Gallego, quién explicó en 30minutos de Minuto30, los aspectos más relevantes del Plan de Desarrollo y las entrañas de las facultades extraordinarias para el presidente.
Como sea, el Congreso tendrá la facultad durante los próximos tres meses y algo más, de modular en sus debates los alcances del Plan de Desarrollo que involucra la cotidianidad de todos los colombianos al menos en los tres años y medio que le quedan al gobierno de Gustavo Petro.
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