El Centro Democrático es el partido político más joven de Colombia, ha roto todos los records convirtiéndose en una de las fuerzas políticas más importantes del país, sus militantes lo hacen llamar el partido de la esperanza y como van las cosas lo es. Son la voz de la oposición, para muchos es de los pocos partidos que aún guarda la sensatez y le da prioridad a la Constitución del 91.
La plataforma ideológica que propone el Centro Democrático se rige principalmente por cinco pilares, el primero es la seguridad democrática precepto que congloba la seguridad como derecho y deber, una seguridad física, política y jurídica, seguido de la confianza inversionista, la cohesión social, un Estado austero y descentralizado, por último propone como quinto pilar el diálogo popular. Todos elementos fundamentales para la construcción de un mejor país, con una mejor calidad de vida y con instituciones incluyentes. Sus propuestas son el deber ser de una sociedad a los ojos de muchos ciudadanos, incluyéndome.
Sin embargo, la actuación de algunos de sus militantes deja en duda su connotación de partido político, dejándose llevar por el fanatismo creen estar en un partido donde la ideología se basa en Álvaro Uribe Vélez, y qué mejor repelente para ciudadanos creyentes en la democracia que ese. Ni que hablar de ciertos de sus integrantes más activos, en su mayoría jóvenes, lo cual es más una virtud que un problema siempre y cuando éstas prometedoras figuras de la política colombiana aspiren al servicio público persiguiendo los fines e ideales del partido, no que su motivación sea la sed de poder y protagonismo que es por lo que muchos, no todos, se han destacado, como se pudo evidenciar en la convención del partido el pasado 06 de mayo.
La presión de las elecciones del 2018 aumentan con el pasar de los días, las decisiones empiezan a ser determinantes para el futuro de Colombia, el Centro Democrático tiene un reto para los meses que se vienen, deben convertirse en un verdadero partido político, en el cual sus militantes tengan clara la ideología que profesan, que entiendan que su partido no es sinónimo de figuras caudillistas, es un partido donde se pelea por ideas y no egos.
Perder las elecciones del 2018 no es una opción, entre la fatalidad y la suerte, el Centro Democrático como partido político debe ganarlas con líderes con vocación de servicio, con la experiencia y el conocimiento necesario que permitan brindar soluciones reales, para hacerle frente al nefasto estado en el que será entregado el país, esa no será una tarea fácil y por ello deben estar sólo los mejores, más aptos y honestos en el poder.
@bonnie_arp
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