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Para no creerlo

Por: Bernardo Henao Jaramillo

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Aunque parezca que proviene del imaginario, coincidencialmente a pocos días del primer aniversario de fallecimiento de Herbin Hoyos Medina, valiente locutor y periodista, creador de “Las voces del secuestro”.

Auténtico batallador por la libertad de los secuestrados y quien mantuvo el único vínculo con éstos para que no perdieran la esperanza, pareciera que desde el más allá, que nosotros llamamos cielo, continúa su lucha por ellos, ahora para develar el verdadero rol que cumplió Piedad Córdoba durante el tiempo en que actuó como negociadora para la liberación de quienes padecían el tortuoso delito del secuestro por el entonces grupo terrorista de las FARC.

Y es que fue, nada mas ni nada menos, el asesor de comunicaciones y, aparentemente hombre de confianza de Piedad Córdoba, Andrés Alberto Vásquez Moreno, quien dio a conocer que ella tenía en su cabeza un cronograma de las liberaciones y las manejaba de conformidad con la jerarquía. De igual manera en esa declaración  corrobora lo que siempre se supo y la Corte Suprema de Justicia ignoró: que Piedad Córdoba y Teodora, la guerrillera mencionada en los computadores de Raúl Reyes, eran la misma persona.

Agrega el señor Vásquez que la exsenadora aprovechó su cercanía al gobierno Chávez para manipular con fines políticos los tiempos de liberación de los secuestrados, especialmente el relacionado con Ingrid Betancourt.

Explica que la prioridad de la “mediadora” en ese momento era su carrera política, pues esperaba poder ser elegida Presidenta de Colombia, y, además, congraciarse con Hugo Chávez, personaje nefasto de la reciente historia de Latinoamérica. Él quería en ese momento aumentar su popularidad con miras a un plebiscito, lo que pretendía lograr con la entrega de los secuestrados a él.

Conducta de uno y otro que de manera enfática y airada hubiera sido rechazada y protestada por Herbin Hoyos. Desafortunadamente él ya no está con nosotros, por lo que en su nombre alzamos la voz contra ese calculado y deshumanizado comportamiento de Piedad Córdoba, con el que prorrogó el dolor en las víctimas de ese execrable crimen, pues, según lo dicho por su ex asesor, Piedad Córdoba, Teodora, no tuvo compasión ni respeto por los secuestrados cuya liberación estaba encargada de gestionar. ¿Por ventura ese actuar influiría en la pérdida de su visa americana?

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En una de las comunicaciones del secretariado de la Farc, divulgada por Verdadabierta.com, se anota que el jefe guerrillero “Joaquín Gómez”, le escribió a sus camaradas aceptando la propuesta, al parecer, de ‘Iván Márquez’, de entregarle al excongresista Oscar Tulio Lizcano a Piedad Córdoba, pero luego de ciertos procedimientos para que, a su juicio, no aparezca la entrega como tan regalada”. Y agregó: “Eso sí, mientras mas rápido mejor, para evitar que la inoportuna muerte llegue y se lo lleve, dejándonos la “manos vacías” y una serie de problemas. Mientras que ahora podríamos capitalizar políticamente a favor nuestro la entrega, y de paso, darle fuerza a piedad (sic) para los planes presentes y futuros”.

En diálogo en “Vicky en Semana” el General Mendieta, Jhon Frank Pinchao, Armando Acuña y Jaime Felipe Lozada consideran que las afirmaciones del mencionado ex asesor eran ciertas. En ese mismo sentido se expresan Ingrid Betancourt y Marc Gonsalves, éste, ciudadano norteamericano secuestrado, quien, según da cuenta rcnradio.com, manifestó: “Yo creo que los pronunciamientos del asesor de Piedad Córdoba son verdaderos. El presidente Uribe y el Glorioso Ejército de Colombia hicieron que fracasara ese plan siniestro. El bien si triunfa sobre la maldad”. 

La reacción de la ex senadora no se compadece con las acusaciones que se le formulan, pues, su explicación corre a dejarse ver como víctima, alegando ser perseguida política, así como por ser mujer, negra y de izquierda, a la vez que descalifica al testigo. Esto hace pensar que buscará en el futuro asilo, cuando lo que le corresponde, como un mínimo, es entregar su versión.

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Empero, lo que han dejado saber los medios de comunicación es que en rebeldía a la citación que le hiciera la Corte Suprema de Justicia respondió que no comparecería ante la jurisdicción por encontrarse en actividad electoral, acto de desconocimiento a la institucionalidad del país que resulta inexcusable en quien pretende ejercer, con el favor popular, el cargo de congresista. Ningún colombiano, por importante que sea, puede estar por encima de la ley y Piedad Córdoba no debe ser la excepción, máxime que, dadas sus pretensiones, es llamada a dar ejemplo de respeto y acatamiento a la justicia.

El Código Penal Colombiano en su artículo 457 contempla el delito de traición a la patria. La actuación de la señora Córdoba, según el relato de su asesor, considero, tipifica ese ilícito, en cuanto confiada a ella la mediación para obtener la libertad de los secuestrados abusó, y en qué forma, en su desempeño. Esos hechos los dio a conocer el entonces procurador Alejandro Ordóñez y originaron la sanción que se le impuso, la que demandada ante el Consejo de Estado dio lugar al pago de una millonaria indemnización, con nuestros impuestos, a Piedad Córdoba. ¿Será esa la lucha por los intereses del pueblo colombiano?

Como un reconocimiento a la labor transparente y efectiva de Herbin Hoyos Medina le compete a la justicia esclarecer el real papel desempeñado por Piedad Córdoba y a nosotros controlar, en todos los campos, que se nos diga la verdad verdadera y que Piedad Córdoba no encuentre en su aspiración al Senado por la lista del Pacto Histórico, un modo para eludir la justicia.

En la traición de Piedad Córdoba se cumple la frase célebre del escritor español Antonio Machado: “En el análisis psicológico de las grandes traiciones encontraréis siempre la mentecatez de Judas Iscariote”. 

@HenaoBernardo

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