Palabras para Ana

Hay personas que llegan al alma y se quedan allí a vivir, también hay poemas que son canciones y canciones que son poemas.

En algunas ocasiones escribimos con el propósito de convertir nuestras palabras en un himno de ilusión o de resistencia, en un canto a la esperanza y a la solidaridad pero también en una apología al amor… a la tragedia !

Pienso, escribo, borro, elucubro pero en última instancia las letras lo concentran todo: alegría y tristeza, dolor y esperanza, soledad y compañía, llanto y risa, todo ello desde el amor inconmensurable de un hombre.

Ana lleva ese nombre por deseo tal vez del vértigo de la vida.

La vida, al fin y al cabo, es esa asignatura para la que nunca estamos suficientemente preparados. Y la suya transcurrió entre vicisitudes y alegrías, enormes logros,un gran legado y una cotidianidad disruptiva, pero siempre marcada por un sino trágico del desengaño.

Y es que si tuviera que volver a vivir todo lo que ha vivido, tal vez preferiría no volver a vivirlo.

… Ana llegó a mi casa con un sueño … al fin comenzó a explicar que le gustaba construir utopías y buscar la felicidad plena. Eso debió ser en 2014 o por ahí, no recuerdo bien… lo cierto es que al poco tiempo ya estaba hipnotizado el cuerpo, el alma y el espíritu.

Me quedé asombrado: su personalidad y su voz daban una dimensión nueva y para mí desconocida a la forma sencilla y descomplicada de ver el mundo … y sin avisar, desnudo en un par de frases mis miedos, mis frustraciones pero también mis anhelos y aspiraciones. Me asusté. No tuve tiempo para sentirme halagado, porque me asusté. Me parecían de otra persona tal vez con más abolengo, esas frases no parecían habladas sino cantadas,o hechas cantando… sus palabras y desparpajo , eran algo nuevo, hermoso, sorprendente pero también con un sabor variopinto encantador,pero en todo caso,lleno de temor, pavor y perplejidad.

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Y es que el amor es una de las cuestiones más palpables y a la vez más difusas de nuestra existencia que se percibe como un elemento imprescindible de nuestra propia existencia. Su necesidad, universalmente reconocida, no termina de acomodarse a una conceptualización precisa y única entre dos personas.

Indiscutiblemente el amor es a la vez, una cosa ahora y otra mañana, algo para uno y nada para otro, todo y nada, infierno y cielo, necesidad imperiosa y urgencia trivial. Su búsqueda se ha constitui- do probablemente en un mito más que en una realidad y es además redundantemente obsesivo.No todo lo que brilla es oro y no todo lo que es felicidad es amor.

Esto nos remite indudablemente a la otra cara del amor, que es cla- ramente el desamor. Las construcciones mentales generadas a partir de esta negación reafirman todo aquello que se nos escapa de entre los dedos sin que podamos retenerlo por más que nos empeñemos.

El drama que supone un conflicto como detonante de una serie de situaciones que enmarcan las relaciones de pareja son por menos decirlo fisiológicas no patológicas.

Y es que hacer una apología del amor es transportarnos como en una obra teatral, con dos actores en escena, uno frente al otro, durante todo el tiempo que dura la representación dramática, requiere de los mismos un gran esfuerzo interpretativo, máxime cuando la construcción del drama presenta giros inesperados que hacen que los personajes tengan que cambiar sus perspectivas sobre aquello que les está sucediendo.

La relación especialmente desequilibrada que plantea la vida, no puede resolverse mediante un simple intercambio de alegorías entre los protagonistas. Las relaciones de pareja son asimétricas y no se resuelven mediante ninguna ecuación predeterminada, sino que tienden a eliminar aquello que las desnivela.

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La causa profunda del sufrimiento tiene, por tanto, que coincidir con la razón del desequilibrio situacional, emocional y relacional.

La madurez o inmadurez,que establece como punto de referencia la tragicomedia de la vida , hace que las situaciones disfuncionales de nuestras existencia juegue como el principal detonante de un conflicto que transmuta la situación inicial en indeterminada.

El patrón del juego intenta establecerlo la cotidianidad caótica de la vida.

Pistas falsas, intriga, la noche, el engaño, la realidad velada, el juego de apariencias, son ingredientes que aderezan y encauzan ese juego macabro que tendrá un desenlace potente e inesperado.

Un juego alterado con presencias y ausencias, donde los acontecimientos coadyuvan al desenvolvi- miento de una trama que parece larvada, pero que eclosiona el alma … el corazón !

Acudir a un armazón para batirse a un duelo a muerte,sin otros ropajes que las vivencias, sentimientos y expectativas, es absurdo e incomprensible.Duelo que merece, sin dudarlo ser rechazado con vehemencia.

Hacer una apología del amor es acceder a los confines de la incertidumbre y que por arte de magia resurgirá en forma clara, nítida y esplendorosa en solidificar nuestra existencia.

La prolongación de nuestras vidas es una buena razón para luchar contra los molinos de lo imposible… de lo quimérico!

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