El presidente Santos, quién lo creyera, es un fenómeno. Si fuera escritor sería más exitoso que Dan Brown y Gabo juntos y los tendría reducidos al papel de patihinchados.
Por poco cumple tres años al mando y apenas le alcanzó para soñar con un país “justo, moderno y seguro”, lo que en buen romance quiere decir que perdió el tiempo deshojando margaritas. A un Presidente le está prohibido soñar porque es elegido para hacer, todo el tiempo. Los sueños están reservados a candidatos, poetas, amantes, enamorados.
- Compartir:
- Compartir en Facebook
- Compartir en X (Twitter)
- Compartir en WhatsApp
- Comentarios