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Opinión

¡Orgasmo polvorero, en la “innovadora”!. Por: Nelson Hurtado O.

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Nelson Hurtado O.4

No afirmo, que la llamada “alborada de Medellín”, sea la expresión más refinada de la cultura mafiosa, (que sería una subcultura), ni cosa exclusiva de “traquetos”, porque con estos mismos ojos, pude ver, cómo amigos y vecinos, profesionales en distintas áreas del saber, también quemaban voladores y elevaban globos. A decir verdad, a mí el asunto no me molesta, como para volverme histérico y malhumorarme y enojarme; podría decir, como dicen las damas, que: “eso a mí, me resbala”.

Nelson Hurtado O

Nelson Hurtado O

Curiosamente me paseaba por las redes sociales, cuando me compartieron un hermoso video, que vale la pena disfrutar en el siguiente enlace: http://is.gd/9Cn14K y justamente en esos momentos, empiezo también a sentir, allá, afuera, en el “otro cuarto”, como de un hotel barato, en pueblo lejano, separado apenas por unas leves hojas de triplex, unos como escarceos, arrítmicos y de respiración alcanzada, con maullidos y rugir, como de felinos en celo.

Presto atención y entonces me doy cuenta primeramente, que ese rito no es allá, no es afuera, no es en el “otro cuarto”, sino que es aquí y ahora, en mi propia casa, en mi propio hogar, en mi propia puerta y en mis propias ventanas y con mi propia familia y con nuestros propios sueños, todo ello, aquí y ahora, no allá, no afuera, no en “otro cuarto”.

¡Clarísimo! Es que es aquí y ahora y en mi casa grande, en la que vivo, sueño, trabajo y lucho, en mi casa grande, donde vivo y habito, no allá, no afuera, no en el “otro cuarto”, es donde he sentido esos escarceos arrítmicos y de respiración alcanzada, con maullidos y rugir, como de felinos en celo, estrujando sus almas, como fieles parejas, de amantes furtivos, que desbordan tormentosos los ríos subterráneos que corren por sus venas, como un macho que escala los cerros volcánicos de “su” hembra, en busca de los mejores vinos o de las límpidas aguas, con las que ha de apagar la sed, que brota de las arideces de sus desiertos y posa sus besos, en los femeninos montículos, volcánicos, cual conquistador que planta sus banderas, en tierra rendida. Macho en celo, que no detiene su conquista y baja de los cerros tutelares, de la hembra núbil y desciende por sus valles, con sus escarceos de fuego y trueno.

¡Por un instante, quizás pensé, que había llegado puta nueva al pueblo!

Y no era para pensar nada menos, juro que a través del triplex que separa el “otro cuarto”, yo la presentí, fémina, sutil, fruta fresca, jugosa, vestida de verde, con sus ánforas llenas de buen vino y con sus valles cruzados por límpidas aguas y sembrados de trigo, en los que se quedaba a habitar, para madurarla, el sol de  sus veranos. Sí, ella era nueva en el pueblo y dicen que nunca reveló su verdadera identidad; se pudo saber que, sin dejarse conocer y sí apenas distinguir, (en lo que hacía consistir su recato), se hacía llamar, “la innovadora”.

Y es que aquí y ahora, ahí, en el “otro cuarto”, el rito, con su arritmia, iba in crescendo, incontenible y sentía, como si macho y hembra, con rugir entrecortados, imploraran al cielo, tornar el instante, en adimensional infinito.

Pero, como suelen decir algunas damas en sus declaraciones judiciales, me “ocurrió lo que tenía que ocurrir” y en un intento de suicidio, desde el piso sexto de mi biblioteca, una pareja de libros, con sus autores en los lomos, se arrojaron al vacío. Por fortuna, en una acción intrépida, temeraria, interrumpí sus fatales designios. Ilesos, con apenas unas leves contusiones y unos morsillescos hematomas envigadeños, así quedaron “La sociedad de la ignorancia” y “La civilización del espectáculo” y sobra decir que también resultaron ilesos sus autores: G. Mayos y M. Vargas Llosa. ¡Qué descanso, aunque hayan como abortado mi sueño!

¿Casualidad, coincidencia, serendipia? ¿Un cisne negro?

Vaya a saber uno. Lo que sí sé, es que ese intento de suicidio libresco, fue una tocada de timbre, por huidizo párvulo y no precisamente en timbre de residencia ajena.

Si bien no comparto eso de decir que la tal “alborada de Medellín”, es expresión de una “cultura mafiosa” y si bien es cierto que tanto traque-traque, no me incomoda, ni me espanta el sueño, es mucho más cierto, que a pesar de eso, no soy reflectante, ni un repelente, como para que no se arrime ningún mosquito. ¡Que pólvora “oficial” y por montones también se quemó en la ciudad, en la celebración del bicentenario de la independencia nacional!.

Y claro, se me han arrimado esta noche-amanecer, mosquitos y bichos de todas las especies, unos, como homicidios, de machos y hembras, que de damas, albergo la esperanza que no todos sean, solo eso, el término de moda: feminicidios; lesiones y muertes en hechos o incidentes viales, en hurtos callejeros por un celular o por el bolso que una dama lleva en el carro o por fleteo o paseo millonario, en tanto al final, todos terminan sepultados en hueca y fría estadística, que se mantiene, como en los almacenes, en permanente “Off sale” o porque 2 sujetos en moto, tocan el vidrio del carro y lo abres o lo rompen y te “cuelgan” y en pleno movimiento o en la detención en el semáforo y sin que les pase nada, porque las autoridades de policía en la esquina, ya dizque presumen que: “dos en moto llevan registro civil que acredita que son parientes” o porque a pesar de las cámaras de fotodetección, ocurren hechos o incidentes viales debajo de ellas y no quedan registros fílmicos que puedan servir a la administración de justicia; bichos que nos hablan de “espacio público” y vemos como es devorado, por la sentencia de un juez y un bulldozer. Bichos que hablan de la propiedad privada, con función social y ecológica, pero devorada no por la regla, sino por la excepción de la expropiación administrativa o sea, “los pájaros tirándole a las escopetas”. Bichos, que desde la planeación urbana, aparecen en tuiter, diciendo que el POT es una construcción ciudadana colectiva, para hacer que “la innovadora” se adapte a sus “cambios territoriales” y que uno sepa, la CIJ, no le ha entregado parte de su territorio a Nicaragua, como tampoco uno entiende, que el macho en su rito, sea par, de la hembra, en sus escarceos.

Tampoco uno entiende, como A. Oppenheimer, diga que “La innovadora”, ha insertado la cultura, como gran fuente de crecimiento económico, desde la industria de los “video juegos” y que Juanes y Shakira, sean CULTURALMENTE tan virtuosos y valiosos como MOZART, STRAUSS y que por tanto la “Industria Naranja”, sea la panacea a nuestras pandemias de todo orden y que en la misma línea se ubique el candidato presidencial de “Chambacú” y que todo eso venga además, por retuit, de aspirantes a efímeros amantes de “La innovadora”. Bichos, como creer que la cobertura de internet en sectores de ingresos bajos y marginales, sea inclusión y derrota de la pobreza, cuando no hay empleo estable y con calidad o que la educación se cualifica con el reparto de tabletas; recuerdo que hacia 1965, igual fiebre nos cobijó con la TV para EDUCAR y en cada escuela “afortunada” a la que se le dotó de televisor, se le hizo el AULA MÁXIMA, el salón de CLAUSURA, al venenoso aparatejo, usurpador, intruso que devaluó el poder del verbo, de la palabra, para que no te escuchen y poder entrar como ladrón bajo las sombras de la noche, por las retinas y tomar posesión de nuestros aposentos en cerebro y alma. Bichos, dañinos, como que es meritorio talar árboles, cubrir  quebradas con asfalto y cemento, para construir y ampliar vías, para los carros y que eso VALORIZA la propiedad y trae MÁS CALIDAD DE VIDA. Bichos, como creer que la MOVILIDAD de “La innovadora”, con la que dejó jadeante a su macho felino, es para que tenga más ritos, de instantes, que se conviertan en infinitos. Bichos, como los estudios de técnicos y expertos, que a pesar de las evidencias, “te demuestran”, que la naturaleza es una “bodega de recursos” inagotable, que se puede intervenir y alterar y que con sus fórmulas mágicas, ella se deja “mitigar” en sus impactos medioambientales, como si ella aceptara concusión y cohecho o estuviera acostumbrada a la celebración indebida de contratos, con sus verdugos.

Esta noche-amanecer, finalmente comprendí, que mis dos libros, no habían intentado suicidarse; sencillamente, las dos (2) “LA”, “LA sociedad de la ignorancia” y “LA sociedad del espectáculo”, febriles, telúricas, saltaron al  vacío, ahítas de placer, al lograr su sueño, de internacionalizar también su orgasmo polvorero, en “La innovadora”. Nada más podía ocurrir, en una sociedad que privilegia el dato, la información, la anomía, el aislamiento, la soledad, por sobre el saber, el conocimiento, integral e integrador. Ya  brindará,  la “Industria Naranja”, su juguito.

En contexto, era previsible que frente al hecho social, las autoridades del Estado, muy poco podían hacer y piensa uno, que este hecho y otros, son complejos, ofrecen diversas lecturas y que quizás valdría la pena repensar el modelo educativo, desde la ecuación liberadora de formación(Hogar) – instrucción (Escuela, colegio, Universidad) para el SER, el HACER y el TENER y no para el HACER, el TENER y el ser, soporte de la sociedad consumista, farandulesca y frívola, en una economía de mercado, que cada día atrapa, más y más en sus redes, singularmente a todos los que ha situado en la llamada “base de la pirámide social”.

Ahora, quietos todos…no se muevan, que esto es…un llamado a la reflexión, a la coexistencia, a desprendernos de lo inútil y apropiarnos de lo verdaderamente útil del Ipad, del Iphone, de la Tablet y apropiarnos, esencialmente, pero desde el alma, de los hijos, de papá y mamá, de nuestra casa, de nuestro hogar, de nuestra ciudad, de la Patria y si desde el alma y libremente, cada quien, quiere hacerlo, de Dios.

Deseo a todos mis prójimos y conciudadanos, ¡FELÍZ NAVIDAD!

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