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Opinión

Nuevas ciudades: espacio público, ciudadanía cultural, apropiación de tecnologías y experiencias creativas. (II)

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Sebasti%C3%A1n Trujillo

Cultura es todo aquello que nos hace crecer como personas, según la educadora española Eva Salaberria, “hay que desarrollar las capacidades críticas de los ciudadanos, para en lugar de crear ciudad, construir ciudadanía desde la autonomía del ejercicio de su libertad”. Cultura es creación y apropiación, ciudadanía es el ejercicio autónomo y democrático de la apropiación de un territorio.

Sebastián Trujillo

Para Judit Carrera, directora del Premio Europeo de Espacio Público Urbano: “las instituciones educativas y culturales deben fomentar el espíritu crítico, no sólo en lo racional, también en lo emocional, además son los mejores instrumentos para la desestigmatización urbana”. Mejores ciudadanos, más educados y más protagonistas de su entorno, debe buscar los espacios públicos y educativos.

Lo que debe buscarse es darle una mayor fuerza a las identidades propias de cada territorio, a sus características sociales, en comunión con los avances de la globalización. Hay que marcar la diferencia en competitividad, y no ser recreadores de prototipos ajenos; resaltar la importancia de promover la relación entre lo local y lo global para el fomento del arte y la cultura, interpretando universales de la cultura implica buscar propuestas desde lo local. El compromiso es aportar al desarrollo desde la base de los ciudadanos y sus procesos creadores.

José Ramón Insa, copresidente de la Red Iberoamericana de Ciudades para la Cultura, invoca por una nueva cultura de la economía: “aplicar a la economía la sensibilidad humana, descapitalizarla de la arrogancia, disolver la jerarquía institucional a la que estamos acostumbrados, éstas en las estructuras del conocimiento no valen, disolver las jerarquías quiere decir alcanzar la horizontalidad de las decisiones: liberar de la tiranía de la excelencia favoreciendo la comunidad”.

La ciudadanía cultural implica abrir las puertas a las expresiones que no están dentro del sistema; tener espacios para los que antes fueron excluidos, para los nuevos migrantes; dignificar la cultura como paradigma de desarrollo de la humanidad; reorientar las acciones públicas en beneficio de las comunidades. Las instituciones públicas ya no pueden considerarse las dueñas de la cultura, el gestor cultural debe asumir el papel de mediador del conocimiento y sus generadores.

El investigador Carlos Cadena Gaitán cree que los nuevos ciudadanos deben “estar preocupados por los modelos de desarrollo territorial de nuestras ciudades y regiones. Ciudadanos que entendemos el rol de nuestras regiones en el contexto de una responsabilidad compartida por un planeta recalentado”. La ciudad educa, la ciudad es escuela abierta.

“Entendemos que la ciudadanía se pone en escena en el uso de territorios y espacios con acciones sociales concretas y diversas, prácticas que los sujetos llevan a cabo desde sus matrices culturales como dispositivos de resistencia social y diferenciación social”, afirma Gerardo León Barios, profesor Universidad Autónoma de Baja California, México. Los nuevos ciudadanos deben conocer las dinámicas políticas, hacer parte de ellas; hacer uso de los equipamientos urbanos y buscar a través de ellos, ideas para sus barrios, nuevas economías, nuevas relaciones con la naturaleza. Para el profesor Barios, “el lugar se convierte, por tanto, en el espacio público en el que se ejerce la apropiación simbólica del territorio, misma que confecciona el entramado sociocultural definiendo y dibujando las condiciones de vida social”.

No hay modelos perfectos y teorías exactas, pero la construcción de las nuevas ciudadanías, implican un mayor esfuerzo en educar, comunicar e interactuar, antes de construir elementos físicos.

[Nuevas ciudades: espacio público, ciudadanía cultural, apropiación de tecnologías y experiencias creativas, tendrá cuatro entregas en Minuto30.com]
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