Porque con nosotros o sin nosotros la vida sigue…

Si alguien nos preguntara de pronto qué es o que significa disfrutar de la vida, seguramente encontraríamos pronto una respuesta o de inmediato pensaríamos en ciertos elementos con los que asociamos,la idea de disfrute y placer.

Quizá para algunos disfrutar de la vida sea estar en la playa con una cerveza en la mano y en compañía de una pareja o de un grupo de amigos; para algunos el placer se encuentra acaso únicamente junto a otro cuerpo y en las sensaciones que se experimentan en los intercambios propios de la sexualidad; algunos más quizá disfruten de sus días caminando en los pasillos de un centro comercial, adquiriendo ciertas mercancías que siempre han querido; para otros el placer también está en la soledad, por sí misma o porque aquello que disfrutan hacer requiere de cierto retiro del mundo,como ocurre, por ejemplo, con ciertas disciplinas artísticas.

Ante estas respuestas y, sobre todo, las situaciones que las originan, podríamos pasar a una pregunta: ¿Es posible vivir siempre disfrutando de la vida? Posiblemente este sea un pensamiento que ha cruzado por la cabeza de muchos de nosotros, de súbito, quizá a la mitad de un día en la playa o al terminar de comer con algunos amigos muy queridos. Por qué no todos los días son así?,nos preguntamos interiormente, al tiempo que sentimos cómo la felicidad nos desborda.

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¿Y podría ser así? ¿Nuestra vida podría ser una sucesión ininterrumpida de momentos de placer y disfrute? Quizá por definición no, porque estar vivos implica también ciertas condiciones, como la enfermedad o la muerte, que inevitablemente son causa de sufrimiento. Pero aun abrazando esos eventos dolorosos, ¿es posible pensar y vivir la vida orientada más bien hacia las confines luminosos y psicodélicos del placer?

Y es que el placer no está en el exceso, sino en una vida moderada o dicho de otra manera no está en el fondo sino en la forma,por qué el sexo, las riquezas y el lujo son en realidad paliativos y simulacros de otras necesidades verdaderamente fundamentales.

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Una vida llena de placer, satisfacción y felicidad necesita tener algunos vasos comunicantes como la sencillez,disfrutar del trabajo, cultivar la tranquilidad de mente y espíritu a través de la búsqueda permanente del servicio a los demás.

El camino de la felicidad es sencillo y, más importante aún,debemos tener el valor de decir «no» a los aprendizajes no constructivos para comenzar a construir la vida que deseamos.

A vivir la vida que sólo faltan 2 días !

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