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Opinión

No me llames Veneca

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angelafalla2

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Más allá del problema de la migración del pueblo venezolano se evidencia la grave situación que vivimos las mujeres como desplazadas.

Hace un par de años, mi mejor amiga de la universidad se fue para Estados Unidos, muy joven al lado de su esposo se fueron a probar suerte a Gringolandia con la idea de trabajar seis meses y hacer dinero para montar un negocio aquí. Llenos de esperanza se fueron a conquistar el sueño americano. Al poco tiempo se dieron cuenta que no era tan fácil el trabajo y que ganarse la vida allá estaba complicado. La idea después de un tiempo fue salir a recorrer la ciudad y entrar a cuanto almacén existía, en un inglés chapaleado y preguntar si había trabajo para ella. Resultado dela operación siempre le preguntaban si era prostituta, le decían que no querían sexo o si iban juntos a la parte de atrás del negocio. Mi amiga me llamo angustiada, realmente deprimida porque creía que ella tenía cara o en la frente tenia tatuada la P y que por eso le hacían esas propuestas. En el resto de su estadía hablamos semanalmente y contrario a lo que creíamos eso nunca cambio aunque entendimos que este era un fenómeno que le pasa a las latinas.

Para hacer algunas precisiones, debo escribir: 1. La prostitución es un negocio, demasiado antiguo, si existe la oferta hay demanda. 2. Si la prostitución es un ejercicio laboral voluntario prestado por mujeres y hombres hay que reglarlo porque es un trabajo como cualquier otro. 3. No hay que juzgar a ninguna persona que ejerza la prostitución. Y más allá de estos puntos sé que es un debate de fondo que no abordaré en este artículo.

Así como nos pasa a las colombianas en cualquier país del mundo, Perú, Bolivia, Chile, Estados Unidos, España, etc. Las mujeres venezolanas son llamadas venecas para identificarlas como prostitutas. Hay un compañero que se va a casar próximamente y los amigos lo llamaron para decirle que si de despedida de soltero iban a ir donde las venecas. En las elecciones a personeros estudiantiles en la costa un “pelao” ofrecía a sus compañeros venecas si votaban por él. Y puedo escribir un compendio sobre estos ejemplos. En realidad lo que quiero evidenciar es el dolor que sentimos porque a las mujeres colombianas las tildan de Prostitutas en otros países pero cuando recibimos mujeres de otros países (algo nuevo en Colombia puesto que nosotros nunca fuimos un país receptor de migrantes) utilizamos esta apelativo para discriminar.

Y más allá de eso, preguntarnos como sociedad por qué tan naturalmente replicamos la discriminación y repetimos como los loritos que les enseñan quiere cacao. ¿Qué pasa con la amnesia colectiva? Parece ser que esa es nuestra grave enfermedad. Como entiendo que el daño que les haces a mis hermanas es para mí, por favor no me llames veneca.

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