'Enfoque Político'

No más complacencia ELN

Por Daniel Peña

Los colombianos aún no entendemos cómo siguen matando a nuestros policías de la forma más vil y cobarde.

Volvimos a ser víctimas del terrorismo, de aquellos que quieren destruir nuestras instituciones, de aquellos que hoy vuelven a silenciar las vidas de padres, hijos, hermanos, sobrinos o nietos que escogieron como profesión defender a todos los ciudadanos. Que escogieron por honor ser policías.

Del trágico atentado terrorista con carro bomba en la Escuela de Cadetes General Santander que dejó un saldo de 22 muertos y más de 60 heridos, se pueden sacar varias conclusiones: La primera es que el ELN -autor del atentado- no tiene voluntad de paz y su estructura militar sigue activa.

La segunda, es la ventaja que tiene el gobierno para actuar con prontitud y vehemencia con el fin de evitar futuros ataques y la tercera, es la obligación de la comunidad internacional de entregar a los jefes de la guerrilla del ELN para que respondan ante todos los colombianos y sobre todo, ante las víctimas.

Con solo 1.200 efectivos, el ELN es una de las últimas guerrillas que aún perduran en el escenario del terrorismo en Colombia. Tras varios acercamientos con el gobierno Santos, se logró establecer una mesa de dialogo muy similar al que se tuvo con las Farc.

Sin embargo, al ser una guerrilla mitad rural – mitad urbana, su estructura no responde a un cuerpo de mando por lo que su cohesión como grupo es débil o casi nula. El ELN se ha dedicado a secuestrar, extorsionar, volar oleoductos y sembrar el terror en todo el país, ni siquiera en los ceses de diciembre detuvo su accionar delictivo. Hoy en día todos concuerdan en que el ELN no tiene voluntad de paz.

Tras el atentado, el gobierno del presidente Iván Duque junto a la Fiscalía, lograron una rápida identificación del autor material, su ruta de acceso a la escuela y los autores intelectuales del atentado terrorista.

Adicionalmente, consiguieron crear un vínculo de los hechos con el ELN, que horas más tarde mediante un comunicado (que por el cinismo de sus palabras analizaré en próximas columnas) confirmaba que este grupo guerrillero era el autor del atentado terrorista.

La respuesta del gobierno no se quedó corta. En un acto coherente, le pidió a Cuba que entregara a los criminales del ELN ante la justicia colombiana, pues como dijo el presidente “no existen protocolos para legitimar un acto de barbarie como el que se cometió” Y es cierto. Los protocolos son una garantía para las partes en un proceso donde los actores son legítimos, no se pueden convertir en un blindaje para terroristas.

Sustento mi posición en el hecho de que el ELN cometió un acto execrable, porque fue contra una población desarmada, contra estudiantes en una zona neutra si se hablase de un conflicto.

Con el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU y próximamente de la OEA y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos para la extradición, la decisión pasará al gobierno cubano que pocas luces da en la intención de extraditarlos.

¿Nos tocará respetar unos protocolos que firmó un gobierno derrotado, con una guerrilla que sigue delinquiendo y custodiado por una dictadura?… Amanecerá y veremos.



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