Jesús es uno de los usuarios de MedPlus en la sede de Ibagué. Hace trece años padece una patología compleja, y lucha contra ella con fe y optimismo. Esta es su historia.
Hace trece años a Jesús Elías Romero le cambió la vida. Se encontraba en el exterior estudiando un posgrado, pero algunos síntomas hicieron que buscara ayuda profesional y, en el 2001, fue diagnosticado con ependimoma mixopapilar de cola de caballo, un tumor benigno que, debido a su localización, está afectando su calidad de vida.
“No es un cáncer, pero por estar ubicado en la médula está haciendo una comprensión sobre todo a los nervios de los miembros inferiores”, cuenta. Jesús, quien se desempeña como ortodoncista y es miembro de la Sociedad Colombiana de Ortodoncia, viajó ese año a Bogotá para ser intervenido y extirpar el tumor, en una cirugía que fue todo un éxito. Luego, continuó sus estudios en el exterior y regresaba al país cada seis meses, únicamente para asistir a los controles médicos.
Este tolimense de 50 años es uno de los clientes de MedPlus, sede Ibagué. Desde que se descubrió la enfermedad, ha sido apoyado por los servicios médicos que le proveen la atención necesaria para su tratamiento y medicamentos.
Cambio de vida
A los cinco años de ser diagnosticado apareció de nuevo la lesión que ya no podía operarse, debido a que el tumor estaba adherido y comprometía nervios importantes. Entonces, comenzó con un tratamiento de radioterapia, de nuevo, en Bogotá.
“Continué en controles cada 6 meses y cada año, y a los 7 años siguientes, en el 2011, volvió a crecer el tumor. En ese momento, empecé tratamiento con quimioterapia. La primera, por 15 meses, fue oral. Desde este año para acá estoy con quimioterapia endovenosa. En este momento el tumor me ha dejado inmovilizado, no puedo caminar solo”, señala.
Sin embargo, este hombre luchador no pierde las esperanzas y se siente más fuerte que nunca: “Son 13 años y no estoy dispuesto a ceder. Sé que voy a salir victorioso y adelante. Estoy con Dios y sé que me voy a recuperar”.
Además, se siente afortunado de contar con un servicio especializado y de buena calidad: “La patología me ha aumentado, no por la falta de atención ni por los medicamentos, porque siempre he tenido todo, sino porque el comportamiento de la enfermedad es muy incierto. Yo pienso que mi historia sería distinta si estuviera afiliado a otra entidad porque me han contado que, con mi condición, hay entidades que me pondrían montos y limitaciones”.
Es uno de los afiliados más antiguos de la sede MedPlus en Ibagué, quien destaca, sobre todo, el servicio de autorizaciones del lugar, a cargo de una funcionaria muy especial, dice él: “Luzmila, mi ángel de la guarda. Con mucha diligencia me busca las órdenes y para el mismo día o al siguiente, ya tiene todo solucionado. Sé que si fuera otra persona, no tendría tan buena imagen de la institución como la que tengo por medio de ella”.
Ahora, tras pasar varios meses incapacitado, con mucho dolor y angustia, Jesús sigue trabajando en su consultorio, en Ibagué y algunos municipios aledaños; aunque debe ayudarse del caminador para atender a sus pacientes, dice que no se deja dominar por la enfermedad, que hay que aferrarse a Dios y a la vida y seguir adelante.
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