'Aproximaciones'

Ni la Academia Sueca se escapa

Por Edwin Alejandro Franco Santamaría

Ya era hora, bastante laxa y tolerante fue la humanidad con los abusos que de todo tipo se han cometido contra las mujeres, especialmente los de orden sexual, lo que todos sospechaban en torno a las fulgurantes y ascendentes carreras de modelos y actrices, fue lo que se descubrió luego: que para poder llegar y ascender en ese mundo de las pasarelas, del cine, la televisión y las revistas, se debía ceder frente a las exigencias que de tipo sexual hacían los que dominaban y mandaban en el medio, fue de esta manera que reconocidos productores y actores de cine cayeron en desgracia porque fueron denunciados por sus víctimas, es el caso de Harvey Weinstein, Billy Cosby y Kevin Spacy, para citar solo algunos, endiosados y admirados por todo el mundo terminaron siendo los más despreciables acosadores y abusadores de mujeres. En Colombia casi a diario se denuncian abusos contra mujeres, los cuales quedan en la impunidad puesto que los responsables no son prominentes figuras de la vida pública, aunque seguramente hay también allí responsables, pero todavía las víctimas no se han atrevido a denunciarlos.

Pero no han sido solo mujeres las que han padecido este flagelo, muchos hombres, en su época de niños o adolescentes, han vivido sufrimientos iguales o peores, la iglesia católica no sale bien librada de este tipo de acusaciones. Lo que ha sucedido en Chile y en Pensilvania (Estados Unidos) en materia de abuso sexual donde sacerdotes y jerarcas de la iglesia, durante muchos años, abusaban y encubrían sus delitos, ha dejado claro que por muy respetable y tradicional que sea una institución, también al interior de ella se cometen actos reprochables Y este ha sido precisamente el caso de la Academia Sueca, encargada de entregar el premio Nobel de Literatura, que desde 1901, a excepción de los años 1935, que quedó desierto, 1914, 1918 y de 1940 a 1943, que no fue entregado a causa de las dos guerras mundiales, anualmente se entrega y somos miles, sino millones, los que esperamos con ansia y alegría los primeros días del mes de octubre de cada año para saber quién ha sido el galardonado.

Pero este año nos quedamos con los crespos hechos, como dicen, porque no se entregó el premio a raiz de un escándalo de tipo sexual. Resulta que la académica Katarina Frostenson, que hace parte del comité que decide a quién se le entrega el permio Nobel, está casada con el dramaturgo francés Jean Claude Arnault, que a su vez era financiado y patrocinado artísticamente por la academia, fue denunciado en noviembre de 2017 por 18 mujeres que dijeron haber sido víctimas de él, más aún, hace años se había enviado una carta a la academia alertando sobre esta situación y no se hizo nada al respecto, hecho que ha valido para lo que lo llamen “el Weinstein de la literatura”. Por esta razón la gran mayoría de los académicos ha renunciado y la academia se limitó a decir por la no entrega del premio este año que: “Se ha llegado a esta decisión porque la Academia está actualmente mermada y afronta una pérdida de confianza del público”. Como quien dice, pasa hasta en las mejores familias.

Como siempre, las consecuencias de tipo legal son necesarias, pero la sanción moral es la más efectiva y en los casos mencionados las víctimas y la sociedad no han sido impasibles, reaccionaron y dieron ejemplo, han actuado como debe ser.