'El Cirirí'

¿Minorías son Mayorías?

Por Francisco Javier Saldarriaga A.

En estos tiempos modernos estamos llegando a situaciones que en verdad son asombrosas por decir lo menos y es que de hace unos años para acá, los menos quieren mandar y conseguir por la fuerza de la intimidación, el desafío, la violencia, el terrorismo, el soborno, la sevicia, el escándalo, la calumnia o cualquier medio de lucha posiciones de preeminencia dentro de la sociedad, sin importar para nada las consecuencias que esto traiga para las MAYORÍAS.

De hecho esas minorías se han hecho llamar colectivos y es así como en Europa, continente con la mayor liberalidad en la cultura actual, el colectivo de los LGTBI, esa minoría alcanza solo al 5.9% de la población. Si las cosas son así allí es muy factible que en el resto del mundo el % sea menor pero teniendo algo de benevolencia supongamos que es igual, lo que de entrada establece que son una gran minoría y por ende su participación en las decisiones debe ser proporcional a su cantidad.

El % de los narcoterroristas en Colombia no alcanzan un dígito y ahora quieren participar con poder decisorio en los órganos legislativos y no solo eso, pretenden a su vez tener un tribunal de justicia para su conveniencia de manera que sus delitos anteriores y actuales tengan la misma impunidad.

Los primeros invasores de las tierras que hoy son conocidas como el país Colombia son unos 2 millones de individuos que pueden ser un 4.5% de la totalidad de habitantes y con sus mingas y acciones de terror e intimidación, han paralizado el sur del país y originado grandes pérdidas a las comunidades de las zonas afectadas por este tipo de acciones, acciones que antes que nada quieren ocultar las actividades que desarrollan en sus tierras protegidas y a las cuales no puede acceder la fuerza pública. Son santuarios para el cultivo de la hoja maldita que enriquece a caciques y fomenta el narcoterrorismo de los supuestos grupos alzados en armas con ínfulas de lucha política que según el difunto Carlos Gaviria justifica los asesinatos siempre y cuando tengan esa connotación de lucha para que algunos vivan mejor.

Los que pierden elecciones por ser minoría quieren gobernar y así nos hemos ido dejando influenciar por esos menos que ahora imponen a su antojo sin aceptar nunca que en verdad la sociedad ha querido en aras de la convivencia tenerlos en cuenta para mitigar en algo los dolores que pueden generarse por ser parte de esas minorías.

“En la actualidad, se entiende que la democracia es un sistema que permite organizar un conjunto de individuos, en el cual el poder no radica en una sola persona sino que se distribuye entre todos los ciudadanos. Por lo tanto, las decisiones se toman según la opinión de la MAYORIA”

Las decisiones, las normas de convivencia y en fin todo lo que se convierta en uso o costumbre siempre han estado signadas por las MAYORÍAS pero ahora parece que la ecuación se ha invertido y priman los derechos de los menos. Los Gay pueden ofender con sus manifestaciones de amores a los niños y al público en general y si alguien los recrimina por sus actos molestos e incómodos para la MAYORIA, puede ser sujeto de denuncias penales y llevarlo a los estrados. No faltará un juez partidario de esas tendencias contra natura, que falle condenando a prisión al ofendido por los actos bochornosos de los invertidos.

Decir lo obvio es agresivo y despreciar comportamientos y acciones contra las convenciones sociales adoptadas por la MAYORÍAS es motivo de escándalo y escarnio para quien describe o se refiere al infractor como: lesbiana, gay, travesti, bisexual, ladrón, corrupto y narcoterrorista a pesar de que son y seguirán siendo minoría.

Hoy los integrantes de las MAYORÍAS tenemos que mordernos la lengua para impedir la tormenta que se desata por decir lo que cualquier desprevenido capta sin ningún análisis. Estamos metidos en un gran lio y debemos desaprender el lenguaje de la claridad para entrar a usar el idioma de lo indefinido y confuso, usar palabras y modismos que no digan con claridad lo que se quiere expresar y todo para eludir incomodar al integrante de esas minorías prepotentes.



Opinión