Medellín y sus pocos amigos

Por: Juan Camilo Ortega

En el afán de saltarse la democracia para cuidar los negocios privados, los «pocos amigos» de Medellín se victimizan al punto de recrear una mentira cada semana para justificar la línea desesperada de no estar en el poder, crean estrategias para que la opinión pública se mueva en torno a sus mentiras y crean una reacción mediática cargada de odio y destrucción por nuestra ciudad, a esos pocos amigos los llamaré revocadores.
En las graderías de la Medellín soñada por todos, vemos a muchos sentados en ellas simplemente escuchando con pasividad lo que quienes realmente están destruyendo la ciudad vociferan en algunos medios, en sus cuentas de Twitter o en peleas en redes sociales, la falsedad en su mayor expresión, ellos mismos quieren imponer sobre la democracia, un halo oscuro de desaciertos por conveniencia propia, pues son los mismos que perdieron el poder en las elecciones de la Alcaldía de Medellín en 2019, es el uribismo en pleno que siente que ha perdido protagonismo en su tierra natal, son los que están acostumbrados a decir mentiras, repetirlas hasta convertirlas en realidad, y su objetivo desde antes que el Alcalde Quintero asumiera el cargo en 2020, fue revocarlo.
Así se lo propusieron y en ello han venido trabajando desde que Daniel Quintero asumió el cargo más importante de la ciudad, ser el Alcalde electo con mayor votación en la historia de Medellín, a leguas es claro que en nuestra bella villa las mentiras de quienes ostentan un dolor por el bien de nuestra tacita de plata, es más que una sarta de patrañas, las mismas que una y otra vez caen por su propio peso, las mismas que replican entre los grupos revocadores y algunos adeptos, de los que se encargan de replicar sin tener el rigor de la lectura y solo se dedican a replicar la información, y ellos mismos, terminan creyéndolas.
Es la misma hipocresía envuelta en tela de lino para hacerse ver como víctimas, muchos, tal vez, por haber perdido la oportunidad de seguir contratando con los culpables de la crisis de Hidroituango, los mismos que hoy defienden a capa y espada la idea de no tener responsabilidad en dicha crisis, y que, al no querer asumir la responsabilidad que conlleva esa estela de corrupción encima, evitan así, el pago de altas sumas de dinero y sanción social que les ha traído, pero la razón de todos quienes promueven la revocatoria de Quintero, siempre está marcada por esos hilos que se tejen detrás de la idea de retomar el poder de la Medellín que ellos sueñan, llena de corrupción, evasión de responsabilidades y poco amor por Medellín.
Para tener claro todo este panorama, basta con dedicarnos a leer la información real de medios con coherencia y no viciados políticamente, en ellos podemos encontrarnos con ciertas coincidencias, muchas de ellas mencionan el entramado corrupto de tradicionales empresas antioqueñas, contratistas que hoy pelean por una revocatoria sin sentido común, caras reconocidas del uribismo que saben que el nuevo liderazgo propuesto por el Alcalde Quintero, es casi que el fin del uribismo acomodado a tener el poder y tomar las más malas decisiones en favor de los privados y no de los ciudadanos.
Ahora bien, la transparencia, la optimización de los recursos y la ética de lo privado, resultó ser todo lo contrario: jugadas leguleyas, trampas, trucos, maromas, impunidad, hurto de nuestros impuestos y ausencia total de amigos de Medellín.
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