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El Medellín empató contra el anti-fútbol

Por: Mauricio Correa

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Contra un equipo ajeno al espectáculo como lo fue el Envigado Fútbol Club, que rayó en la marrullería y que mostró a los miles de seguidores que asistieron al Polideportivo Sur, un anti-fútbol, el Deportivo Independiente Medellín empató a cero tantos el clásico joven de Antioquia.

La molestia de la poderosa hinchada contra el equipo naranja fue precisamente por la manera en que le jugó al “Rey de corazones”, donde la pérdida deliberada de tiempo, la simulación de faltas y la carencia de un juego vistoso como para reconocer su presencia en el octogonal final del fútbol profesional colombiano, fue la constante durante los 90 minutos por parte de los dirigidos de Alberto Suarez.

El poco o mal espectáculo que brindó “La Cantera de Héroes” frente al Medellín de Comesaña no se veía desde 1992 cuando el equipo Naranja era dirigido por Luis Augusto García, el popular “Chiqui” quien cada vez que enfrentaba al ‘Decano’, era reconocido precisamente por mandar a sus jugadores a la cancha a dar todo, menos un espectáculo digno del buen fútbol y trato del balón.

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Por su parte el Deportivo Independiente Medellín se mostró ante los naranjas como un equipo totalmente diferente en cuanto al juego que se le evidenció en el Manuel Murillo Toro y más porque viene siendo reiterativo el desperdicio del gol y la intermitencia de algunos de sus jugadores.

Esta vez el “Chiquitín” Hernández no lució como lo venía siendo en partidos anteriores, un Yulián Gómez impreciso, Jean Pineda lejos de su dimensión, Felipe Pardo desconocido para la afición y un José Chávez que entró perdido y con poco aporte al partido a reemplazar a un Andrés Ricaurte que salió por lesión. Este “Medallo” de don Julio no logró esta vez su objetivo de sumar tres puntos frente a sus seguidores que en su mayoría colmaron las graderías del Polideportivo Sur de Envigado como era lo que se esperaba en este cuadrangular final.

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Si bien el Medellín depende de sí mismo para llegar a la final del fútbol profesional colombiano, necesariamente deberá ganar en el denominado partido de vuelta de la fecha tres de los cuadrangulares finales frente al Envigado. Estar en nuestra casa, pero esta vez el poderoso seguidor portando la “Sagrada”, con la alegría que brinda la Murga del Indigente, el colorido de los ‘trapos’ y el apoyo masivo de nuestra hinchada, alcanzaremos los tres puntos que nos permita buscar el rumbo de la final.

Ojalá esta vez y más por el reconocimiento que tiene el fútbol antioqueño en el país por brindar un buen espectáculo al aficionado, los dirigidos por Alberto Suarez lleguen al Atanasio a jugar como debe ser, con agrado, sin marrullería, sin anti-fútbol y respetando a un seguidor que paga una boleta a divertirse por el buen trato al balón que le dan los futbolistas profesionales, no aquellos que se tiran al piso a quemar tiempo y a simular faltas.

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