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La mala costumbre de creerse el mas vivo

Por; Sebastián López Valencia

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La suspensión a Quintero resulta más que justificada, de hecho, considero que la PGN se tardó en actuar, ya que el daño está hecho. Los apoyos indebidos hoy se encuentran ya materializados y nos encontramos a escasos 15 días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

La actitud cínica e infantil del suspendido alcalde de Medellín, Daniel Quintero Calle, es una burla para todos los medellinenses y más aún para todos los que obrando de buena fe lo ayudaron a elegir. Medellín necesita gobernantes con experiencia, madurez y responsabilidad que se tomen en serio la tarea de gobernar una ciudad que hoy enfrentar grandes retos en materia de seguridad, pobreza y desempleo, que en parte han sido intensificados por el desgobierno de Quintero y su falta de interés por la ciudad.

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Quintero hoy ha puesto a Medellín en un segundo plano por estar pendiente de las elecciones presidenciales. Muestra de ello es la desbandada de Secretarios de despacho que dejaron tirados sus cargos y las labores encomendadas en la administración municipal por ir a apoyar la candidatura de Gustavo Petro.

En cuanto al tema jurídico, basta decir que la Ley 2094 de 2021, le otorgo funciones jurisdiccionales a la PGN para adaptar la normativa nacional a la decisión de la CIDH. En tal sentido, el artículo 2 establece “Se le atribuye a la Procuraduría General de la Nación funciones jurisdiccionales para la vigilancia superior de la conducta oficial de quienes desempeñan funciones públicas, inclusive los de elección popular y adelantar las investigaciones disciplinarias e imponer las sanciones de destitución, suspensión e inhabilidad y las demás establecidas en la ley.

Las actitudes hostiles y la declaratoria de desobediencia por parte del gabinete de Quintero evidencian su falta de profesionalismo y la ausencia de vocación de servicio, lo cual desconoce los principios de la función pública establecidos en la constitución y la Ley. Toda vez que, los servidores públicos están es al servicio de todos los ciudadanos, mas no al servicio de los intereses particulares de su nominador. En tal sentido vale recordar que “Los cargos públicos, son pasajeros y magnificas oportunidades para dar y dejar lo mejor de nosotros, con la honesta convicción de servir a los demás”.

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