La lactancia puede ser una experiencia incómoda si la mujer no ha tenido información y apoyo de la red médica y de su familia. De lo contrario, es un momento maravilloso e íntimo entre madre e hijo.
Sandra Alejo, educadora prenatal, directora de Asocolnatal (Asociación Colombiana De Estudios Prenatales y Desarrollo Infantil), aconseja que los senos deben prepararse para la lactancia desde el embarazo. Esta experta recomienda hidratarlos haciendo masajes –sin tocar el pezón-, pues esto puede producir contracciones. También es recomendable usar un brasier cómodo que no ejerza presión.
La OMS aconseja que el bebé sea lactado durante la primera hora de vida, cuando la mamá produce una sustancia llamada calostro, que son apenas unas gotas cargadas de endorfinas, lo que le genera una sensación de calidez al pequeño. Esa energía con la que nace favorece el agarre y la succión al pezón, lo que a su vez ayuda a la contracción del útero y disminuye las hemorragias, para que la placenta salga más fácil. Así lo señala Valeria Calderón, experta en lactancia, directora del blog www.nenesdeleche.org , y miembro de la Liga de la Leche.
Es importante saber que ese calostro es lo que el bebé necesita en ese momento. En ocasiones las mamás se preocupan, pues consideran que es muy poco alimento y que el recién nacido quedará con hambre o malnutrido. Nada más lejos de la realidad. Ya, con el paso de los días, la mujer empieza a producir leche en mayores cantidades.
Las posiciones correctas
Muchas mujeres terminan con los pezones maltratados o la espalda adolorida por la lactancia.
Estas molestias son las que hacen que pueda ser una experiencia traumática, pues genera dolor e incomodidad. Sin embargo, una buena posición evita puede evitarlas.
Valeria Calderón asegura que, para evitar que los pezones se resquebrajen, lo ideal es que al poner el niño al pecho, con un dedo se le abra suavemente el mentón, para permitir que todo el pezón entre en su boca. Ninguna parte oscura debe quedar afuera. Ya allí, se debe permitir que el niño succione todo lo que pueda, y cuando desocupe un seno, se le acomoda para que lacte el otro. Esta toma puede durar 45 minutos.
El primer mes, el bebé hará más o menos ocho tomas diarias, de dos a cuatro meses, hará siete y luego, por el orden de seis, según el documento ‘Suministro de leche materna’, del Ministerio de Salud. La leche materna se digiere más fácilmente que la artificial, por eso, seguramente, los bebés alimentados con leche de fórmula comerán menos veces al día. Recomendación importante: antes del primer año jamás se le debe dar leche de vaca, pues el sistema digestivo del bebé no admite el tamaño de las moléculas de este lácteo y puede generarle problemas gastrointestinales.
Luego de alimentarlo, la mamá debe pasarse un poco de leche sobre los pezones y dejar que se sequen al aire. Para lavarlos luego, no es necesario usar jabón, pues este reseca la piel.
Hay muchas maneras en las que las madres pueden acomodarse para alimentar a sus bebés. Pero lo más importante es que se dé en un ambiente tranquilo, libre de ruido. Una mecedora es la silla ideal para que no se lastime la espalda de la mamá. Este momento debe darse a libre demanda, es decir, cada vez que el bebé lo solicite (las mamás van reconociendo estos momentos a través del llanto). Pero durante los primeros meses, el bebé debe comer entre una hora y media y tres horas; es decir, se le debe despertar en las noches para que coma, o de lo contrario, existirá el riesgo de que el bebé se enferme de hipoglicemia.
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