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Los ladridos de los revocadores

Por: Juan Camilo Ortega

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Mientras el Alcalde de Medellín se dedica a gobernar, entregar obras y mantener la ciudad en orden, los revocadores están ladrando como perros enjaulados porque las cosas no salen como ellos quieren, si me permiten una comparación, se están pareciendo a Luis Felipe Mejía del Centro Democrático, que lo único que sabe hacer en el Senado, es gritar y levantar la voz.

Esta semana hicieron fiesta los revocadores con la noticia que decía que un auto del CNE había levantado la suspensión que tenía sobre la certificación de los estados contables de la revocatoria que estaba vigente desde el pasado 13 de enero, por la misma razón de los topes en los gastos, la cual ordenaba al CNE que en el término de 10 días siguientes a la notificación del fallo expida la certificación, positiva o negativa de los estados contables.

La gran noticia que dejaba en firme el proceso de revocatoria fue alentadora pero no duró mucho tiempo, pocas horas después, esa felicidad pasó de claro a oscuro, al conocer la decisión de un magistrado del Consejo Nacional Electoral (CNE) que lleva el proceso contra del comité, y que, posiblemente formulará cargos a los promotores porque las cuentas superaron los topes establecidos por la ley. La información que presentará el magistrado indica que el comité promotor de la revocatoria superó en un 10 por ciento los topes establecidos.

Además la argumentación básica y simplista de los revocadores, sumada a sus apariciones en redes sociales, han quedado desacreditadas, por un lado la publicidad política hecha por Paola Holguín y el señor espinal en contra del Alcalde Quintero le dieron la estocada final, haciendo que la gente perdiera confianza en revocadores y oposición, por eso es que actualmente se han sentido más solos que nunca, la desunión entre todos es evidente, ya que los mismos ciudadanos no creen en sus posturas como propuestas ciudadanas, y se refieren más a propósitos personales que desvirtúan la representación del pueblo.

Pero así son estos fanáticos, hacen diagnósticos equivocados y buscan fantasmas donde no los hay. Para los revocadores todo iba bien antes de esta alcaldía, pero para la ciudad sucede todo lo contrario, así pues, cuando es la corrupción la que se ha denunciado, salen a defenderla y a mostrarse como alfiles de la moral, llegando a ser intransigentes y bochornosos peleadores.

Por eso, y por el bien de Medellín, es mejor que sigan con la revocatoria sin amenazar a todo el que piense diferente, o a quien no esté de acuerdo con dicho proceso que promueven unos cuantos.

Así los aportes como ciudadanos para la ciudad, son vistos de mejor manera, el liderazgo se hace por las buenas acciones, no por las acciones apalancadas por intereses particulares y personales.

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