En el foro que se llevó a cabo en la Universidad Luis Amigó la semana pasada los tres candidatos asistentes dejaron entrever algo de lo que será la contienda, los sucesos divulgados sobre los dos ausentes, igualmente generan alguna expectativa.
Igualmente, en las calles y pasillos se olfatea lo que se viene en materia de candidaturas a la gobernación. Veamos.
En el mencionado conversatorio Alonso Salazar lució adusto, cansado, desinteresado y en dos o tres oportunidades hasta agresivo, no escatimó en mostrar sus dientes a sus contendores cuando se sintió tangencialmente tocado (para eso sí reaccionó). Sus propuestas fueron en spray, nada concreto, nada de cifras. Desde su postura en la silla se vislumbraba la forma como iba a abordar el evento. No sé si no quería ir al evento o son ciertos los rumores de que no quería ser candidato. El tema social es su fortín y se apega a él para venderse. Será el candidato camorrero y eso ya le ha rendido frutos, sobre todo si los demás le caen en la trampa.
Federico Gutiérrez es un tipo fresco, se conecta con facilidad, tiene química en esos escenarios, a pesar de las manos en los bolsillos, tiene un lenguaje basado en la identidad, en la “bacanería”, sin restarle seriedad, sus propuestas son más concretas, tiene la ciudad en la cabeza, se nota que la camina, y le es fácil disfrazarse de universitario. No se alcanzó a ver la verdadera profundidad de su propuesta, ni la coherencia de esta, pero no hay duda de que es un excelente comunicador (como su patrocinador político) y de que su estilo dará de que hablar. Tranquilo, relajado, abordó el foro como una conversación entre amigos. Al final del foro fue el más perseguido para tomarse fotos.
Se notó a lo lejos una pequeña pelea por la “propiedad” de Fajardo entre los dos anteriores. Saben que ese apoyo les ayudará mucho.
Juan Carlos Vélez empezó con vehemencia, claro, con el cuento del Centro Democrático bien aprendido, la seguridad será su bandera y es una bandera vendedora, matizó el discurso de la autoridad con propuestas sociales sobre educación y empleo bien estructuradas y audaces. Su madurez y experiencia le ayudaron. A pesar de no estar ya en el rango etario del auditorio, fue el único que fue interrumpido dos o tres veces por los aplausos (y eso que nadie llevó comité, cada candidato fue con 5 ó 6 personas). Se fue cansando, parece ser que venía de una jornada extenuante y terminó sin la filaucía que empezó. Arroja cifras que denotan conocimiento, cero populismo. Uribe está presente en su discurso, sabe también que el ex presidente lo catapultará y aprovechará el vacío de autoridad de la ciudad para pararse sobre él.
Gabriel Jaime Rico, aunque no fue, se ve que sigue acopiando respaldos políticos que en realidad, no sé qué tanto le vayan a ayudar en Medellín. Hacerse al logo de la U o al de Cambio Radical, puede excluirle el voto de opinión que se ha demostrado que ha sido importante en la elección de Alcalde. Todo lo que huela a Santos en la ciudad, será rechazado, más aún si viene con la compañía de Roy Barreras o Armando Benedetti, a quien le van a cobrar que llamó “gatos” en pleno noticiero de alcance nacional a los manifestantes de San Fernando Plaza cuando vino Santos.
Eugenio Prieto sigue errático, dando palos de ciego, improvisando. Tiene toda la experiencia y el carisma, ya gobernó, tiene votos, buena imagen, pero se está desperdiciando. Esa imagen de haber renunciado al congreso a los pocos meses de posesionarse, de definir a los empujones y antes de cerrar si iba a la Alcaldía o a la Gobernación y la postrera “pelea” por el aval con Bernardo Alejandro y haberla ganado por tan estrecho margen, lo tienen preocupado y se le nota. Además las encuestas –por embrionarias que sean ahora- no lo están ayudando.
Por los lados de la Gobernación, el candidato de Fajardo no se ve (nadie sabe quién es él, solo se sabe que es el candidato de Fajardo), a pesar de las vallas y de andar con Federico Gutiérrez no hay ambiente para él, no se menciona, no lo llaman, no genera noticia; vamos a ver qué pasa, Fajardo puede empujar si se decide.
Por su parte Luis Pérez está como un fantasma en una casa vieja, nadie lo ve, pero anda haciendo estragos y asustando a la gente sin aparecer. Ya los fajardistas sintieron pasos de animal grande (¿se imaginan a Fajardo si Luis Pérez le queda Gobernador?) y salieron en coro a reaccionar, no solo la columna de El Espectador de Héctor Abad, si no el comentario de cierre del mencionado foro de la Luis Amigó por parte de Alonso Salazar. Luis Pérez cuenta con recordación, buena o mala pero recordación. A diferencia de Medellín, en los municipios sí puede ser útil el aval del oficialismo, o más que el aval, su mermelada. Es un tipo inteligentísimo y sin disparar un tiro tiene a todos sus contendores atrincherados.
Liliana Rendón terminó usufructuando de lo que tanto malsinó. El mecanismo desgastante y a veces risible de selección de candidato del Centro Democrático la disparó en la palestra, gozó de todo el “free press” que podía gozar. Fue un mecanismo desgastante y cansón, pero la posicionó, igual a Andrés Guerra que salió incólume, quedó con imagen de decencia y coherencia, como un caballero, tanto que la misma Liliana lo ha alabado hasta la melosería. Liliana se conecta fácil con el pueblo, tiene carisma y no la cansa nadie, si le toca sentarse en una esquina a tomar sancocho en recipiente de peltre lo hace (a diferencia de sus contendores) seguirá con el esquema de hacer mil reuniones al día en mil puntos distintos de la geografía departamental y de todas sacará algo.
El partido conservador no se define y por eso sus pre candidatos van en bicicleta estática, pedalean, hacen bulla, agitan los brazos saltando, pero como no son candidatos, no avanzan, tampoco se ven. Pueden mover el fiel de la balanza en su momento pero no sé qué tanto podrían ser gobernador.
Falta mucho, o mejor dicho, todo, las campañas no han empezado, simplemente estamos en las clasificatorias de la Fórmula Uno para saber quien arranca en “pole possition” y quién tiene que arriesgar en las curvas. Por ahora el partidor a la Alcaldía está claro con dos fajardistas y el uribista en la primera fila, y los “oficialistas” remando de atrás.
En la Gobernación el fajardista (que a pesar de todo no se puede desconocer), la uribista y el “oficialista” arrancan en primera –y única- fila pues el conservador todavía no aparece. Al fajardista le tocará más duro pues su desconocimiento es alto a diferencia de sus contendores.
Remato entonces con una frase con la que “nadie” ha terminado una columna de pronósticos políticos a seis meses de elecciones: “amanecerá y veremos”.
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