El avión de la Fuerza Aérea Colombiana que transportó desde Cali al mayor de la Policía, Guillermo Solórzano, y al cabo del Ejército, Salín Antonio Sanmiguel, ya llegó a Bogotá. Los uniformados a su arribo se reencontraron con sus familias y se fundieron en un fuerte abrazo con sus seres queridos.

A Sanmiguel, de 25 años de edad, le esperaban su esposa Angélica y sus dos hijas Tatiana y Samanta, con las que caminó por la pista, cargadas cada una en un brazo, hasta una sala donde se reunieron en privado.
Solórzano, de 34 años de edad, era esperado también por su esposa Julia María, que se le arrojó a los brazos apenas descendió del avión, y su hija Laura Sofía.
Estos dos uniformados debían haber quedado en libertad el pasado domingo, pero el operativo para buscarlos falló porque la misión humanitaria, que integran la ex senadora Piedad Córdoba, delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y de Colombianos y Colombianas por la Paz, recibió coordenadas erradas del lugar de la entrega, según dijo el Gobierno.
Sólo el patrullero de la policía Carlos Ocampo quedó en libertad en ese operativo que debía recogerlos a los tres.
Solórzano fue secuestrado en junio de 2007 y Sanmiguel en mayo de 2008.
Las Farc habían publicado un comunicado más temprano este miércoles asegurando que “desde el momento en que se hizo el anuncio de la liberación (8 de diciembre) no han cesado los combates diarios con el Ejército en la zona donde permanecen” los rehenes, al reiterar su disposición a ponerlos en libertad.
El operativo humanitario contó con la autorización del Gobierno del presidente Juan Manuel Santos, que ordenó un cese de acciones militares por 36 horas en la zona para permitir la entrega.
Este martes, el Gobierno le pidió a la guerrilla “no hacer shows mediáticos” y dejar en libertad a los otros uniformados que mantiene en su poder.
Las liberaciones de Solórzano y Sanmiguel son la última fase de un operativo que comenzó la semana pasada y que permitió, entre el 9 y 11 de febrero, que también los concejales Marcos Baquero y Armando Acuña así como el infante de marina Henry López quedaran en libertad.
Tras estas liberaciones, las Farc todavía mantiene cautivos al menos a 16 policías y militares a los que considera “canjeables” por sus guerrilleros presos, y a cerca de un centenar de civiles secuestrados por motivos económicos.
La ex senadora Córdoba, que desde 2007 ha mediado en la liberación de 20 secuestrados de las Farc, se había mostrado confiada al inicio de este proceso de liberaciones de que todos los uniformados podrían ser entregados a mediados de año, e incluso pidió autorización para hablar con la guerrilla en busca de un diálogo de paz.
Sin embargo, el presidente Santos rechazó permitir acercamientos con la guerrilla, y exigió la liberación de todos los rehenes.
Estas últimas liberaciones fueron anunciadas por las Farc como un gesto hacia Córdoba, destituida de su curul en el Congreso en noviembre de 2010, luego de que la Procuraduría General de la Nación la sancionara por considerar que se había extralimitado en su papel de mediadora y tenía vínculos con la guerrilla.
Con información de RCNRadio.com
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