Madrid, 28 ene (EFE).- Samuel Lino volvió a ser un filón para el Atlético. Un puñal por la banda izquierda. El brasileño, cedido en el Valencia el curso pasado, brilló contra su exequipo y encaminó un triunfo importante para los rojiblancos, que se sitúan en el tercer puesto de la clasificación, tras dar caza al Barcelona.
Lino se ha consagrado como un magnífico futbolista esta campaña en el Atlético, pero ya dio muestras de su estrella en el conjunto valenciano. Allí marcó ocho tantos, seis en liga, y fue pieza vital para salvar del descenso a los de Mestalla.
En el minuto 49, el lateral-extremo del Atlético, vigilado siempre por dos defensores valencianistas, recogió un magnífico pase de Antoine Griezmann. Un servicio de 40 metros, de un lado a otro del campo, para batir a Mamardashvili. Un tanto merecido. El Atlético era superior y el Valencia no salía de su campo.
El tanto relajó al Metropolitano, que no quiso aplaudir al técnico valencianista, Rubén Baraja, cuando desde megafonía se instó a saludarlo por su pasado rojiblanco. La afición no lo hizo. Aún recuerda que el ahora brillante entrenador se marchó del Atlético en el año 2000, después del trágico descenso a la Segunda División.
Sí coincidió, sin embargo, la hinchada local (59.493 espectadores) con el grupo de valencianistas ubicados en lo alto del fondo norte. Todos armonizaron sus cánticos contra el Real Madrid. Ahí no hubo diferencias.
Del Valencia no hubo noticias en el césped. El joven colectivo de Baraja no pudo hacer nada ante un rival superior. Los valencianos dimitieron muy pronto. Resistieron en su parcela hasta que Lino puso el 1-0 y arrojaron definitivamente la toalla con el 2-0 de Memphis.
El neerlandés está de dulce. Anotó el tanto de la victoria el pasado jueves ante el Sevilla en el envite de la Copa del Rey y volvió a encontrar la red rival ante el Valencia. De cabeza, incrustó en la jaula el gol que sentenciaba el partido.
Memphis no ha tenido suerte con las lesiones en el Atlético, pero exhibe cada vez que sale que es un buen futbolista. Hábil, rápido y con gol. El público se lo reconoció con una gran ovación cuando fue sustituido por Morata. Y lo mismo hizo con Lino cuando fue reemplazado por Riquelme.
Antes, Witsel había salido al verde por Giménez. El central uruguayo abandonó el rectángulo con una bronca monumental, seguramente porque aún sentía las secuelas de un pisotón en un pie en la primera parte.
Desde el 2-0, el Metropolitano fue una fiesta. El Atlético venció al Valencia con un gran partido. Con suficiencia. Con claridad meridiana. Se vengó del 3-0 recibido en Mestalla en la primera vuelta y recuperó el podio de la Liga. Simeone sigue partido a partido. Si gana al Rayo Vallecano el próximo miércoles y al Real Madrid en el derbi del Bernabéu del próximo fin de semana se situaría, al menos, a 8 puntos del Girona y a 7 de los madridistas. En el Atlético nadie ha dicho que la Liga esté acabada.
Jenaro Lorente
Por: EFE
- Compartir:
- Compartir en Facebook
- Compartir en X (Twitter)
- Compartir en WhatsApp
- Comentarios