Resumen: El exceso de licor marcó el inicio del 2026 en el Valle de Aburrá, con más de 1.500 llamadas al 123 por riñas, violencia intrafamiliar y desorden.
El inicio del 2026 estuvo lejos de ser tranquilo en varios barrios del Valle de Aburrá, donde el consumo excesivo de licor terminó opacando las celebraciones de Año Nuevo y desatando una ola de conflictos que obligó a la Policía Metropolitana a redoblar esfuerzos durante la noche del 31 de diciembre y el 1 de enero.
De acuerdo con el balance entregado por el general William Castaño, comandante de la Policía Metropolitana, la línea de emergencias 123 recibió 1.575 llamadas en ese lapso, la mayoría relacionadas con problemas de convivencia derivados de la intolerancia y el abuso del alcohol.
Las cifras evidencian un panorama preocupante: 194 reportes estuvieron relacionados con violencia intrafamiliar, mientras que 156 llamadas correspondieron a riñas en vía pública, muchas de ellas protagonizadas por personas en estado de embriaguez.
A esto se sumaron cerca de 350 quejas por ruido excesivo y desorden, que alteraron la tranquilidad de numerosos sectores residenciales del área metropolitana.
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La violencia por licor en el Valle de Aburrá no solo se reflejó en enfrentamientos entre vecinos y familiares, sino también en la sobrecarga operativa de los uniformados, quienes tuvieron que intervenir en múltiples escenarios para evitar que las disputas escalaran a hechos de mayor gravedad.
En medio de este panorama complejo, las autoridades también lograron resultados importantes en materia de seguridad.
Durante los operativos desplegados, fue capturado un hombre requerido por los delitos de concierto para delinquir y homicidio, así como un presunto integrante de la estructura criminal La Terraza, señalado de participar en varios asesinatos ocurridos durante el 2025 en Medellín y el municipio de Andes.
El balance policial también incluyó la incautación de 220 kilos de pólvora, que seguía siendo manipulada y comercializada de manera ilegal, pese a las restricciones y campañas preventivas.
Aunque no se reportaron hechos de mayor gravedad, el inicio del año dejó en evidencia que el abuso del alcohol continúa siendo uno de los principales detonantes de la violencia y los conflictos de convivencia en el área metropolitana, un reto que las autoridades insisten en enfrentar con prevención, control y corresponsabilidad ciudadana.
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