
Foto cortesía
Después de mandarle una foto del hijo de ambos a la madre vía Snapchat, el hombre tomó al pequeño y le quitó la vida en un hecho que generó conmoción en el Reino Unido.
El pequeño de dos años recibió de su padre de 31 hasta 39 lesiones en la cabeza, cuello, torso y extremidades.
Raphael Kennedy tomó a su hijo Dylan a golpes y lo dejó agonizar con hemorragias internas durante una hora y media antes de llamar a la ambulancia el 15 de diciembre pasado.
El hombre había conocido al menos hacía apenas 10 semanas, “la autopsia reveló numerosas laceraciones en su hígado y una hemorragia considerable en su cavidad abdominal. Una lesión abdominal provocada por fuerza contundente fue declarada como la causa de la muerte”, afirmó el fiscal Jonas Hankin en el tribunal de Northampton (Inglaterra) que juzgó el caso.
Ahora, Kennedy recibió cadena perpetua por el delito de infanticidio.
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