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Opinión

La paz se trata de humanidad

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sara espitia

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En el corregimiento de San Bartolomé en Pacora-Caldas Nació hace 90 años Don Aníbal Muñoz, un fiel creyente de la paz, luchador por los derechos humanos y un crítico de la política Colombiana. Se crió en Medellín, pero hace 30 años decidió mudarse a Bogotá. Tiene tres hijos, los cuales no ve hace bastante tiempo.

Don Aníbal; como lo mencioné anteriormente, es fiel creyente de la paz. No una paz plasmada en 297 hojas como nos quieren hacer creer algunos; sino por el contrario, una paz con igualdad social, cultural y económica; donde el poder no lo reclamen unos cuantos. Donde no vivamos una falsa democracia y los dirigentes no sean los mismos de siempre. Hablamos entonces de una paz humana, sin ánimos de lucro, como la nombra él.

Este personaje, desde hace 8 años, trasmite diariamente su mensaje de paz entre las calles del centro de Bogotá. Pese a su avanzada edad ni la lluvia, ni el sol son impedimentos para que Don Aníbal salga con su particular atuendo, su bandera de Colombia, un sombrero de marinero y un cartel de paz, a buscar no solo algunas monedas para comer diariamente; sino a luchar por la ya mencionada paz.

Además de ser reconocido entre las personas las cuales transitan diariamente por el Parque Santander, que es donde se ubica usualmente, ha realizado diferentes entrevistas para medios de comunicación y propagandas a algunos políticos. Sin embargo, en esta ocasión tiene una fuerte crítica hacia la política colombiana y prefiere apoyar con su discurso a un candidato presidencial honorable, bueno, que vaya con la clase media y baja, una persona humana y noble. Un candidato que no sea oligarca.

¿Habrá de esos? La pregunta es difícil de contestar en realidad. En teoría el poder político debe buscar una regulación por parte de las instituciones atribuidas al gobierno y buscar el bienestar de la sociedad. Sin embargo no siempre esta organización estatal cumple con sus deberes. En Colombia la distribución de las tierras y riquezas no es justa. Las instituciones se lucran de manera ilegal. Nuestros dirigentes “se vienen a enterar” años después de la corrupción que existe o existió bajo su gobierno.

Los problemas tienden a taparlos con cortinas de humo; sin embargo no podemos simplemente mirar hacia otro lado cuando de política o paz se trata. No podemos pasar por alto todo el daño que ha dejado la corrupción en nuestro país. Debemos tomar medidas y así como lo hace Don Aníbal y empezar a hablar de una paz humana; cada uno con su propio discurso, construyendo una Colombia sin tanta injusticia.

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